El italiano Diego Cibelli trajo a Colombia 'El país de nunca jamás'

RÓBINSON TAMAYO
Periodista
ARTERIA
Que un espacio privado dedicado a las artes plásticas atienda a 6.000 asistentes durante las tres primeras semanas de una exhibición es un fenómeno para Bogotá. El montaje del italiano Diego Cibelli en NC-arte ha generado filas casi interminables en el barrio La Macarena. Centenares de personas, en su mayoría jóvenes, quieren estar en ‘El país de Nunca Jamás’.
Al cruzar el umbral de NC-arte el público percibe un fuerte olor a chocolate, primer gesto de inmersión que el artista logró al utilizar seis bultos de cascarilla de cacao que están dispuestos en el suelo sin ningún tipo de aglutinante. Este polvo oscuro simula la tierra de un jardín del que emergen, según indica NC-arte, alrededor de 10.800 flores blancas de porcelana hechas a mano.
Para los visitantes, el impacto es inmediato y a veces nostálgico. "Es una sorpresa encontrarse con el olor y literalmente meterse en la obra", relata la diseñadora gráfica Andrea Barrera sobre el fuerte aroma a cacao. Para otros espectadores, esa inmersión sensorial actúa como un vehículo hacia la memoria, capaz de revivir espacios seguros y "evocar recuerdos del pasado, la familia, la finca de la abuelita", como lo describió el psicólogo y docente Jorge Rubio tras su recorrido.
León Suárez, mediador de la galería, explica que en algunas piezas es posible notar "la huella digital del artista que moldeó la pieza". Agrega que las esculturas no buscan exactitud botánica, sino que "son flores en las que se inspira", como rosas, claveles, lirios y margaritas..
El equipo de la sala coincide en que el carácter inmersivo de la obra genera curiosidad y estimula la asistencia. Las personas pueden caminar en los ‘pasillos’ creados entre los jardines, se toman fotos. También hay elementos que la hacen atractiva para quienes crean contenido digital. “Se volvió viral sin que lo pretendiéramos. Se ha acercado un público muy diverso y mucha gente ha visitado por primera vez el espacio”, cuenta Tamara Zukierbraum, directora de proyectos del lugar.
La directora aclara que, para ellos, es importante la calidad de la visita. En sus proyectos resaltan intereses pedagógicos y la presencia de personas de mediación que pueden complementar la experiencia del público. Esto es clave en un espacio tan grande, una sala con doble altura de arquitectura brutalista que está pensada para montajes monumentales. Todo les señala como un lugar indicado para las intenciones de Cibelli.
“Quiero crear situaciones en las que las personas puedan sentir que hay un lugar para ellos, que pueden establecer una relación con lo que ven y con el espacio que ocupan”, expresa el artista quien también señala ‘la pertenencia’ como clave de su trabajo.
Las técnicas y temas de Diego Cibelli
Cibelli Nació en Nápoles, Italia en 1987. Estudió diseño de producto en su país, también cursó bellas artes en Berlín y actualmente se define como artista visual. Dice que así se siente más libre para usar varios medios. “Lo que me importa es el deseo de crear mundos generosos, con múltiples capas, ricos en imágenes, sensaciones y posibilidades de interpretación”.
El dibujo y la porcelana biscuit (de una quema y sin esmaltar) aparecen como técnicas constantes en su trabajo. En la combinación de planos y materiales se encuentran inquietudes conceptuales de Cibelli como la fragilidad, la memoria, la resiliencia humana, el impacto de la crisis y la metamorfosis.
La monocromía intencional de la porcelana y la sobriedad en los matices de esta obra divide las percepciones de quienes asisten. La analista de datos Tatiana Bedoya, expresa al respecto que: "Me hizo falta el color por lo que mencionaban de volverse a sentir niño, estaba todo muy blanco".
Sin embargo, para otras personas, esa misma sobriedad visual es el mayor acierto. Lucía, empresaria, experimentó la blancura como un espacio de serenidad absoluta: "Entrar a un universo pacífico, tranquilo, sereno, que te llega al alma... Siento que dejó la infancia como un lienzo en blanco"
Algunos de los espacios donde Cibelli ha expuesto su trabajo son: Museo Nacional Etrusco de Villa Giulia en Roma, el Museo y Bosque Real de Capodimonte en Nápoles, el Museo Condé en el Castillo de Chantilly en Francia y el Museo de Arte de Seattle en Estados Unidos.
La creación de Cibelli también está influida por el canon artístico de Bernini (escultor del Renacimiento considerado uno de los más grandes https://historia-arte.com/artistas/gian-lorenzo-bernini) y Arcimboldo (genio de la paraedolia y el manierismo https://historia-arte.com/artistas/giuseppe-arcimboldo).
En ‘El país de Nunca Jamás’, además de detalladas porcelanas sobre polvo de chocolate, también hay dibujos monumentales en las paredes. En ellos se ven cuerpos híbridos de fiesta y humanos hechos de naturaleza. Composiciones manieristas y temas de investigación persistentes en la obra del italiano.
Los dibujos están hechos al carboncillo sobre dos capas de papel pergamino. Escenas de casi tres metros de alto muestran a personajes inspirados entre lo mesoamericano y el barroco griego. Varios lucen su desnudez, la mayoría tienen pene, solo cuatro poseen senos de mujer, de casi todos los cuerpos brotan plantas con frutos abundantes y a algunos les cuelga cola de animal.
Esta mezcla visual genera fricción en algunos asistentes. Al contrastar los cuerpos eróticos con la idea de la niñez, la estudiante Sofía Velasco confesó sentir una propuesta "perturbadora" o desconectada. Una percepción compartida por Jessie Pinzón, docente: "Al tocar esa parte del cuerpo y del erotismo, ahí fue donde perdí la infancia".
Para el artista era importante que la obra fuera activada por niños y jóvenes. Ese interés por la infancia vincula a estos personajes con el país imaginario que habitan, el de ‘Nunca jamás’ (esa isla ficticia de ‘Peter Pan’).
Como en NC-arte tienen vínculos con la educación, cuenta Zukierbraum, no les fue difícil convocar a infantes del Colegio Nueva Granada y a jóvenes del semillero de artes del Colegio Distrital Gustavo Morales.
Las actividades quedaron registradas en un vídeo que se exhibe en la sala. Para Cibelli, en la infancia no solo hay inocencia, también hay resiliencia, poder de transformación de la realidad y visualización de formas más amigables de habitar el mundo. Infancia, fragilidad e imaginación son conceptos que atraviesan su historia personal y familiar.
“La historia de mi familia es una de pobreza extrema. Cuando mi padre tenía apenas diez años, ya pescaba y vendía en las playas para ganarse la vida. En cierto modo, esta cuestión (la fragilidad y la imaginación) sigue siendo parte de mi vida hoy a través de mi sobrino, quien nació con una mutación genética” relata el Cibelli.
Al reflexionar sobre su sobrino, el italiano también pregunta: “Cómo vivir con los límites que impone la enfermedad, encontrando al mismo tiempo una manera de superarlos y, sobre todo, reclamar el derecho a la serenidad. Quizás es aquí donde la infancia se conecta con los cuerpos híbridos, las festividades y los encuentros eróticos de mis dibujos”.
Ahí está enraizado este debut de Diego Cibelli en Colombia. Tal vez el fenómeno masivo también tenga su causa en que hay públicos ávidos de lugares como los que propone el italiano, quien también es enfático con su visión del mundo: “Me interesa un mundo donde el ser humano no esté fijado dentro de una sola identidad o condición, sino que permanezca abierto a la transformación”.
El “laboratorio del presente” del que habla el curador
La masividad de la instalación ocurre en una coyuntura particular del país y del mundo. Eugenio Viola, curador y crítico de arte de trayectoria internacional, es conocedor del contexto y la cultura colombiana. Hasta hace poco, Bogotá era su casa y sede de trabajo.
“Haber vivido durante varios años en el país me permitió conocer una sociedad extraordinariamente compleja y plural, pero también atravesada por profundas desigualdades, por historias de violencia y por disputas permanentes en torno a la tierra, el territorio, la pertenencia y la posibilidad misma de convivir con la diferencia”, expresa Viola.
En su texto curatorial para El país de Nunca Jamás, Viola habla de que la exposición propone un “laboratorio del presente”. Su lectura de la obra de Cibelli exalta el valor de la imaginación sin caer en utopías de sociedades perfectas. De hecho, afirma que esta obra “reivindica un mundo construido desde la diferencia” en medio de tiempos en donde “resurgen con fuerza discursos morales basados en la culpa, la pureza, la normalización del cuerpo y la restauración de supuestos órdenes naturales”.
De manera que, este “laboratorio” busca producir preguntas sobre las responsabilidades que vienen con la posibilidad de imaginar que tenemos los humanos. También, sobre la necesidad de compartir un espacio con la diferencia que está implícita en la existencia.
“Nunca Jamás, en vez de utopías, debería producir la capacidad de imaginar formas de convivencia en las que la diferencia no tenga que ser eliminada para que una comunidad pueda existir”, opina el curador y agrega que, en este ejercicio de imaginación, también hay preguntas como: “¿quién tiene derecho a habitar un territorio?, ¿quién decide sus reglas?, ¿qué cuerpos son reconocidos como legítimos?, ¿qué sucede con aquellos que quedan fuera?”.
Las preguntas del curador encuentran eco en el recorrido de parte del público. Para Juan Carlos Páez, abogado y asistente a la muestra: "Creo que es una invitación, de una forma abstracta, a entender que no todos somos iguales y aceptar la diversidad de los seres humanos".
La perspectiva extranjera y el cuidado en las disputas del arte
Los temas y tensiones expresados en esta exposición han sido, y continúan siendo, ampliamente abordados por artistas nacionales. Nombres como: Alfonso Quijano, Luis Caballero, Débora Arango, Pedro Alcántara Herrán, Luz Lizarazo y Miguel Ángel Rojas, por mencionar unos pocos, han producido obras en las que el dibujo se presta a la imaginación y a las técnicas mixtas para hablar de las presiones, poéticas y fragilidades del cuerpo.
Por ende, hay que aclarar que en la exposición alojada en NC-arte hay manos extranjeras que aterrizaron en Colombia sin intención ni función de quitar velos ni abrir caminos. Por el contrario, se adhieren a discusiones de antaño con las particularidades de estos tiempos y con los privilegios que su mirada en perspectiva les permite.
Por ejemplo, entre Cibelli, Viola y Zukierbraum, curiosamente, se ha creado un triángulo que dota a este montaje y al circuito artístico del país de visiones con experiencias de vida en países donde los espacios del arte ya han sido territorios de disputas políticas. El artista y el curador italianos y la directora de proyectos argentina, seguro han escuchado historias de sus antepasados en los que la diferencia es segregada con violencia por extremismos concentrados en el poder del Estado.
Cibelli, que no conoce tanto a Colombia como Viola y Zukierbraum, es cauteloso. Habla de acercarse a este país con humildad y escucha. Se refiere a su obra como un intento de lugar para lo mismo, para estar y ser escuchado. En NC-arte hablan de cuidar la delicadeza de la exposición para ser consecuentes con el concepto de cuidado que él propone. En años donde las ideologías políticas de Colombia están interviniendo los museos, estás perspectivas y enfoques de cuidado en los espacios privados, parece que generan un contraste que cautiva al público.
Ese contraste es leído por parte del público como un acto de resistencia cultural. Santiago Álvarez, contador, asocia la hibridación y el erotismo de la obra con una postura frente a la coyuntura: "Podría chocarle justamente a esta parte del gobierno, que, de hecho, hoy está en contra de incluir la palabra niñas en todo el discurso".
Para él, ante el pensamiento conservador de la actualidad política, lo que vio en NC-arte adquiere otro peso: "Siento que este tipo de espacios nos ayudan a fortalecer esa parte de la comunidad y de la sociedad que todavía estamos firmes, pero por este tipo de cosas".
La exposición El país de Nunca Jamás estará abierta hasta el 19 de diciembre. La entrada a este espacio no tiene costo.
Revisado por Diego Guerrero




