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Por qué la obra de Fernando Botero sigue atrayendo en exposiciones y en el mercado internacional

  • Foto del escritor: Diego Guerrero
    Diego Guerrero
  • hace 3 horas
  • 9 Min. de lectura
Con exposiciones de distintos lugares de relevancia económica y para el arte, la obra de Fernando Botero sigue haciendo grandes presentaciones de la mano de su hijo Fernando Botero Zea. Botero sigue siendo bien recibido y con un mercado en movimiento.


Fernando Botero Zea se encarga de que la obra de su padre, Fernando Botero, sea vista en distintos lugares del mundo con relevancia para el arte. / Cortesía.
Fernando Botero Zea se encarga de que la obra de su padre, Fernando Botero, sea vista en distintos lugares del mundo con relevancia para el arte. / Cortesía.

DIEGO GUERRERO

Editor

ARTERIA


La obra de Fernando Botero (Medellín, Colombia, 19 de abril de 1932-Montecarlo, Mónaco, 15 de septiembre de 2023)​ sigue vista con interés. Ciudades de Europa, América y Asia siguen apuntando a su obra con invitaciones para que sea expuesta.


Tras su muerte, sus hijos, en especial Fernando Botero Zea, se ha apersonado de la tarea de mantener vivo el nombre de su padre con grandes exposiciones en museos y espacios públicos, como la que sucede actualmente en Singapur.


En ARTERIA hablamos con él sobre su trabajo y la visión de su padre frente al mercado, al arte y sobre cómo Asia se ha convertido en un continente que alaba el trabajo de su padre y que la muestra en parques e instituciones museales.  

 

“Cuando mi papá ya estaba mayor -cuenta Fernando Botero Zea- le pregunté qué quería que hiciéramos mis hermanos y yo cuando él muriera, y con la claridad, practicidad y sencillez que le era propia dijo: ‘Mire, lo importante cuando yo no esté en este mundo son tres cosas: uno, exposiciones; dos exposiciones y, tres, exposiciones, porque un artista se mantiene vivo en la medida que su obra  sea expuesta y vista en distintas partes del mundo’”.                                                                                                                                                                                                                                                                             Por eso Fernando Botero está dedicado tiempo completo a realizar exposiciones de su padre. Roma, Torino (Italia), China, Singapur, Bakú, Azerbaiyán ya han visto las pinturas y esculturas del artista colombiano. “En lo que queda del año, habrá una exposición en Corea y en Taiwán”, dice y añade que no descarta la posibilidad de exponer en India. Así mantiene el legado de su padre. 


Un asunto que es todo un reto logístico “Por ejemplo, la exposición actual en Singapur tiene diez esculturas monumentales. Cada una pesa, aproximadamente, dos  toneladas. Entonces, fue mover 20 toneladas de esculturas más 130 obras desde diferentes partes del mundo hasta Singapur”, explica Botero Zea.


Aparte de lo costoso, tal vez sería más fácil si fuera una sola exposición la que girara por el mundo, pero lo cierto es que cada una es diferente, pues Botero escoge curadores diferentes dependiendo del lugar de la exposición. Esto es ventajoso pues cada experto conoce los gustos locales, las leyes de su país y sabe exactamente cuáles temas pueden ser bien acogidos por el público y qué le interesa al mercado. El problema es que, hay que armar una exposición diferente cada vez y si bien no es arrancar de cero en lo que a las obras se refiere… casi.


El asunto de las leyes y costumbres culturales no es menor. “Por ejemplo, en China  hay temas que no les interesan. Cada lugar tiene restricciones y preferencias. Hemos estado contemplando la posibilidad de exponer en India y allí el tema sexual es muy apetecido. Mi papá hizo una serie llamada ‘El Boterosutra’, basada en el  Kamasutra. Para ellos es un tema muy apetecido, pero en China serían prohibidos y en el Medio Oriente sería impensable.


De ahí cobra importancia la idea de que cada lugar tenga su curador local. Basta recordar que justo en febrero del año pasado una escultura de Botero que participó en una subasta de Sotheby's en Arabia Saudita no se vendió. Al respecto Felipe Grimberg, uno de los mayores conocedores de la obra del artista paisa, dijo en su momento a W Radio: “Uno no lleva una escultura de una figura desnuda a Arabia Saudita, que es tan estricto en su forma de ver las cosas”. 

 

Asia, un mercado en expansión para Botero


Obra deFernando Botero en Singapur /Cortesía
Obra deFernando Botero en Singapur /Cortesía

De hecho las más recientes exposiciones han sido en Asia, lo que es resultado del buen tino del pintor, cuando años atrás vio lo que muchos no vieron: que Asia sería un mercado potencial.


“Asía es una decisión práctica y comercial. Es un mercado siempre en expansión, pero diferente, sobre todo si hablamos de China o de países árabes, por ejemplo. Vale la pena resaltar que mi papá siempre creyó en la importancia de Asia y fue un visionario porque en los años 80, cuando nadie daba un peso por ese continente desde el punto de vista del arte, él ya estaba pensando que iba a ser determinante en el arte.


“La prueba es que en los 90 hizo siete exposiciones importantes en museos de Japón, luego una grande, en el 2004, en Singapur; en Corea, en el 2006 y en el 20014. Después, las grandes expulsiones de China en 2015 y 2016. Él tenía una visión de que Asia iba a ser fundamental en el arte y tenía toda la razón. Hoy, Botero es uno de los dos o tres artistas occidentales más conocidos, junto con Picasso y Andy Warhol, lo cual pone su obra en una situación de gran prestigio e importancia para ellos. Me encanta trabajar en Asia y hay una gran respuesta de la crítica y del público”, dice Botero. 


Volviendo a los precios de las obras, en general son de precios elevados por lo que es de esperar que lo de Arabia Saudita haya sido una golondrina que haga verano. Vale recordar que en noviembre del 2024 Sotheby’s vendió Caballo monumental por 4 millones 900 mil dólares, actual marca para una escultura suya. Las continuas exposiciones en distintos lugares claves, ayudaría a mantener su obra vigente.


Para su hijo es claro que hay una presencia muy importante de Botero en el mercado del arte. “Es un artista que tiene unas ventas universales y muy importantes. Eso es raro porque lo normal es que los artistas tengan un mercado nacional. Es decir: los artistas que tienen éxito en Chile son los chilenos, los que tienen éxito en Italia son los italianos, los que tienen éxito en China son los chinos. Es muy poco frecuente que un artista tenga un mercado internacional. Hay muy pocos en el mundo. Fernando Botero es uno.


“Tener un mercado internacional durante tantos años explica también por qué, mirando tres décadas para atrás, los precios de su obra suben todos los años. Hay una constante de una apreciación de los últimos 30,40 años y eso también está influido por la importancia del mercado suyo en Asia. Tener un mercado internacional contribuye mucho a que su obra tenga un precio muy fuerte”, opina Botero hijo. 


En el mercado de esa región Botero, sin duda, tiene un lugar ganado. Por ejemplo, Singapur es una de las ciudades con mayor concentración de coleccionistas y de obras de Botero per cápita en el mundo, según datos de la Fundación Fernando Botero.


En China también ha sido motivo de interés. Durante la década de los 80 el crítico Xing Xiaosheng  fue enviado a Francia para estudiar la historia del arte occidental y “en París, descubrió que el arte latinoamericano del siglo XX desempeñó un papel importante en el desarrollo del arte mundial”, según describe el sitio de Museo de la Academia Central de Bellas Artes, de Beijing, donde Botero dio una charla.


Una de las razones del interés del crítico en la obra del colombiano fue que “el mundo artístico occidental generalmente excluía los factores literarios y religiosos, y se limitaba a explorar la forma artística. En el contexto general, las obras del Sr. Botero seguían centrándose en la vida, enfatizando la naturaleza humana y con fuertes”, dice el sitio.


Esto da una pista de por qué la gente de Asia valora tanto la pintura y escultura de Botero. Al respecto su hijo destaca la universalidad de la obra: “Mi papá decía que el gran arte no requería de explicación, que no es necesario tener un profesor de arte al lado del David, de Miguel Ángel, para explicar que es una obra maestra.


"Yo diría un poco lo mismo para el trabajo de él en Asia: simplemente hay una gran admiración por su trabajo. A mí no deja de sorprenderme porque el tema suyo es 99 por ciento sobre los recuerdos de su infancia y adolescencia en Medellín, en Colombia de los años 30 y 40… Que eso cause fascinación en China,  Malasia, Taiwán y  Japón no deja de sorprenderme. De alguna manera, creo que es porque él descubrió un lenguaje tan sublime, poderoso y universal que pinta esos temas y genera una fascinación al otro lado del mundo. Es uno de los grandes méritos suyos". 


Otra faceta de Botero, no menos importante es que fue capaz de cerrar el ciclo creativo con la presentación de su obra en público, el posicionamiento de su obra y fue capaz de vender bien. Un don que muchos nunca llegan a desarrollar. “Él tuvo claridad sobre el tema. Decía que lo más importante para un artista era tener grandes exposiciones en los museos -mucho más que en las galerías- y ojalá que fueran retrospectivas. Él hizo más de 140 retrospectivas a lo largo de su carrera”. 


Y ahí aparece el Botero con mirada a largo plazo: “Como tenía claridad meridiana sobre eso, se organizó muy bien para hacerlo. La mayor parte de los artistas son muy caóticos y desorganizados -hay excepciones- pero la mayor parte no tiene una organización muy bien montada. Mi papá sí la tenía y era dueño de una colección propia gigantesca, de suerte que cuando un museo estaba interesado en una exposición no había que pedir ninguna obra prestada. El decía: “Yo soy el dueño del cien por ciento de la obra que vamos a exponer”. Eso para un museo es una noticia extraordinaria porque ahorra muchos costos y tiempo para la organización”.


Así que les facilitó las cosas a los museos donde le interesaba exponer. Eso y una visión a muy largo plazo encaminó una obra en la que siempre intentaba descubrir y superarse hacia un éxito que durante años ha estado fuera de toda duda.



Botero padre, Botero hijo


Fernando Botero dedica toda su vida a llevar por el mundo el legado de su padre. Algo que no esperaba pero que asumió como un deber de hijo.


-¿Cómo ha cambiado su vida ser quien maneje la obra de su padre? 

-Radicalmente, porque esta es una responsabilidad de tiempo completo. Por un lado, muchísimo trabajo, porque las exposiciones implican manejo de la obra, contactos con las galerías, los dealers, realizar las publicaciones… las redes sociales, el inventario... 

Aparte, una de las características de la obra de mi padre es que era internacional, entonces  hay un una actividad muy importante de su obra en las Américas, Estados Unidos, Europa, el Medio Oriente, Asia. Eso implica muchísimos viajes y estar presente en muchos países, pero es un trabajo muy grato. Me parece apasionante estar en esto y encontré algo que me motiva muchísimo al expandir el legado de mi papá a través del mundo. 


-Los papás son fundamentales en la vida, pero en general, los papás se van y los hijos siguen en lo suyo. Usted está con la obra de su padre todo el día de trabajo. ¿Piensa en Fernando Botero como el papá? ¿Cómo es  esa relación con un padre con una presencia tan poderosa? 

-Siempre me refiero a él como mi papá y lo que más comparto con los asiáticos son las anécdotas mías de haber vivido al lado suyo en diferentes etapas de su vida. También las épocas duras que vivimos al lado de él, por ejemplo, la pobreza que tuvo cuando vivía en Nueva York. Y cómo nosotros como hijos vivimos eso. También, momentos trágicos como la muerte de mi hermano Pedro, que fue un hecho traumático para la familia,  así como los momentos muy gratos: las vacaciones, los veranos en Italia… Entonces sí comparto mucho el lado de Fernando Botero como mi papá. Pero, cuando estoy explicando la obra me refiero más a él como el maestro Botero. Es un poco la dinámica del artista y también el papá, esa dinámica genera mucho interés en Asia. 


-¿Qué aprendió de él?

Aprendí a ser muy práctico. Mi papá era en lo esencial un paisa que tenía todas las características del antioqueño, de ser muy realista, muy con los pies en la tierra, muy práctico y yo le aprendí eso. Llego rápidamente a lo esencial de las cosas, resuelvo las cosas rápidamente y eso se lo aprendí a él: no perder el tiempo en cosas secundarias, sino ir por lo fundamental y resolver rápidamente. También creo que me inspiré mucho en el trabajo, Yo soy una persona muy trabajadora y él lo era. También en saber gozar la vida, porque él era todo lo contrario de ese cliché de que el artista tiene que ser un desdichado para poder aportar algo. Él era un hombre feliz, un hombre realizado en todos los sentidos y eso para nada le quitó su arte, sino que le agregó. Fueron ejemplos muy importantes de cómo vivir la vida. 


-¿Cree que su padre sentía que había logrado redondear su historia? 

-Creo que él murió con una enorme satisfacción de haber hecho las donaciones a Colombia. Él siempre decía que la mayor satisfacción de su vida era el Museo Botero, de Bogotá, y el regalo que le dio al museo de Antioquia, en Medellín. Por otro lado, él murió con la idea de que los problemas de la pintura nunca se resolvían y que no se acaba de aprender a pintar nunca. Pero en el reto diario de pintar, sentía enorme satisfacción.  Él decía que  quería morir como Picasso, con el pincel en la mano, y casi lo logra. Trabajó en su arte hasta tres días antes de morir, entonces murió pintando, murió creando satisfecho.


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