Artistas de todo el país participan en la cuarta edición del Salón Nacional de Dibujo y Pintura
- Diego Guerrero
- hace 2 días
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Con una participación histórica de 639 artistas de todo el país y premios por 40 millones de pesos, la Academia de Artes Guerrero plantea un Salón Nacional de Dibujo y Pintura que promueve las técnicas tradicionales.

En un momento en el que el arte contemporáneo parece estar en constante debate entre algoritmos, pantallas y nuevas tecnologías, el Salón Nacional de Dibujo y Pintura insiste y resiste en otro ritmo, uno más lento, más tranquilo, más silencioso y manual.
“Uno de los objetivos fundamentales del evento es volver a poner en boca del medio artístico el dibujo, la pintura y las técnicas tradicionales no solo como herramienta, sino como posibilidad concreta de creación artística”, dice Carlos Guerrero, director de la Academia de Artes Guerrero, institución que promueve el Salón.
El evento se desarrolla conjuntamente en la Galería Elvira Moreno y la Galería Adrián Ibáñez, ambas a pocos metros una de otra en el sector de San Felipe, en Bogotá.
En esta, su cuarta versión, la convocatoria alcanzó 639 postulaciones una cifra que confirma el alcance nacional del Salón, su evolución y su crecimiento continuo. “En el primer Salón tuvimos 134 inscripciones. Esto ha venido creciendo versión tras versión hasta llegar a 639”, señala Guerrero.
De las postulaciones fueron seleccionados 69, de los cuales más de la mitad provienen de fuera de Bogotá. “El 55 % de las obras exhibidas son de artistas de las regiones”, explica Guerrero, quien enfatiza en que uno de los intereses del Salón ha sido convocar voces distintas y explorar artistas provenientes de circuitos distintos a los ya conocidos en el país.
El jurado de selección estuvo compuesto por la historiadora Ana María Lozano, el director artístico Francisco Arévalo y el artista Miler Lagos, quienes evaluaron las obras sin conocer hojas de vida, trayectorias ni portafolios.
“Primero vieron las obras de manera individual y digital. Miraban y decían: me voy con esto, me voy con esto”, explica Guerrero.
Al comparar las selecciones, la mayoría de las piezas coincidieron entre las tres miradas. “Resulta que los cruces nos indicaban las mismas piezas. La gran mayoría de las obras seleccionadas fueron seleccionadas por unanimidad”
Para Guerrero, “La presencia de Miler es muy importante porque es la mirada del artista” y porque trabajo ha estado más enfocado en propuestas contemporáneas”.
Uno de los cambios de esta edición fue la decisión de mezclar dibujo y pintura en ambas galerías. En años anteriores, cada técnica ocupaba un espacio, una galería. “Sentíamos que cuando la pintura estaba sola, el espacio quedaba muy saturado de color, y cuando era solo dibujo, quedaba bello, pero sin color. Entonces decidimos mezclar y hacer realmente un solo evento”.
Detalles como la integración de obras a elementos arquitectónicos, los juegos espaciales y la iluminación cuidadosa hacen parte del montaje. “No se descuidó ningún detalle: montaje, limpieza, calidad, iluminación. Al evento se le ha invertido no solo recursos, sino mucha fuerza interior”, añade Guerrero.

Las obras recorren diversas técnicas que van desde el óleo sobre lienzo, acrílico sobre madera, grafito, lápiz y gouache sobre papel. Hay piezas de gran formato que dialogan con el espacio y otras que reivindican el dibujo en su forma más directa.
Para el director de la Academia de Artes Guerrero, esta insistencia en lo manual dialoga con el contexto tecnológico actual. “Entre más tecnología hay, entre más inteligencia artificial existe, todo lo que no lo sea se convierte en algo exclusivo y deseado. Ese objeto único, orgánico, se vuelve un objeto de deseo”.
Lejos de plantear una oposición frontal a la tecnología, el Salón propone una pausa. “Yo no peleo con la inteligencia artificial, me parece maravillosa. Pero el arte, para mí, es un espacio de silencio y no de ruido”.
En ese sentido, muchas de las obras expuestas en las galerías parten de búsquedas íntimas y personales. “Hay mucho ensimismamiento, mucha búsqueda interior. No es la relación del mundo conmigo, sino mi relación con el mundo que me rodea”, dice al referirse a las obras elegidas.
Ese enfoque se refleja en temas recurrentes dentro de la muestra, como la infancia, el barrio, la naturaleza, la memoria y la experiencia cotidiana. “No es esa posición siempre política o sociológica del arte contemporáneo, que mira hacia afuera. Aquí hay una mirada hacia adentro”, señala Guerrero.
Algunas de las obras expuestas ya han sido vendidas y otras están incorporadas a procesos de comercialización. Guerrero recuerda que, en la edición pasada, la obra ganadora del Salón de Dibujo fue adquirida por el Banco de la República para su colección permanente. En ARTERIA daremos a conocer el nombre de los ganadores una vez sean divulgados.
Revisada por el editor.












