'Picadito de Barrio' reivindica el fútbol de calle frente a la industria del mundial
- hace 21 minutos
- 3 min de lectura

La esencia del fútbol popular habita en un restaurante que convirtió uno de sus espacios una sala de exposición. ‘Picadito de Barrio’ reúne el trabajo de más de 50 artistas de Colombia y el exterior que plantean una contraposición a través del arte a las dinámicas del deporte actual.
“Picadito de Barrio nace de la manera en que se está llevando a cabo este mundial en Estados Unidos, sobre todo, en el que antes de que empezara era probablemente el mundial más ‘funado’ de la historia”, afirma Esteban Ocampo, curador, artista y organizador de la muestra. La idea -dice es “hacerle una contraposición cultural a eso, a entradas de más de 2.000 dólares a que el ICE puede que intervenga en los estadios”.
Para Ocampo y para otros cuantos millones en el mundo, el fútbol es una pasión, que no todos viven igual ni de la misma manera. Esteban, por ejemplo, quiere volver a traer el fútbol a la calle, a un potrero como en el que entrenaba Maradona o una cancha de arena en una costa del Pacífico colombiano.
“Traer el fútbol a sus raíces, que es en cualquier parte de la calle o del mundo. En cualquier barrio del mundo se puede jugar fútbol con algo esférico y descalzos, entre amigos, compitiendo, entonces es traerlo a sus raíces por medio del arte y de la reinterpretación artística que le hicieron los más de 50 artistas que invité a la exposición”.
La muestra cuenta con una amplia variedad de estilos, formatos y técnicas que conviven entre sí creando una atmósfera de cancha. Cada uno tiene una reinterpretación única, con técnicas que incluyen dibujo y pintura. Hay “maestros del arte, mucho más formales en su interpretación, otras más trascendentales, otras más literales. Nos llegó de todo, muy variado y de muy buena calidad”, opina Ocampo, mientras señala un óleo sobre acero inoxidable que evoca la imagen de Pelé cuando ganó el mundial en 1970.

Agrega que el arte es subjetivo y al igual que la forma en que cada quien siente y vive el fútbol. “Convoqué a artistas que hace rato sigo. A muchos los conozco, otros no los conocía, pero se apuntaron, y yo dije: lo que llegue lo cuelgo, porque es una reinterpretación personal”. La exhibición también tiene ilustraciones digitales, collages, mosaicos y cuentan a su forma cómo ven y cómo sienten el fútbol las personas.
También incorpora iconografía mundial y piezas con lecturas políticas, (porque sí, el fútbol también es política y este mundial lo ha demostrado), “Acá está un retrato de Éric Cantona llegando al juicio”. Se refiere a cuando el jugador francés lanzó una patada voladora a un hincha del equipo contrario que le dijo, aparentemente, “Vuélvete a Francia con tu p*** madre, bastardo” al jugador del Manchester United hace 31 años.
También hay un grafito sobre papel donde Diego Maradona enseña un tatuaje de Fidel Castro.
“Es un trabajo en equipo. En un equipo de fútbol no importa si son las mismas posiciones, a quien usted ponga va a jugar diferente. Cada quien recibe el balón diferente, pero, al final, se trabaja en equipo para un objetivo en común, ¿cierto? Entonces acá también cada uno, cada artista tiene una interpretación, pero al final todas esas visiones son válidas y por eso no compiten entre sí”.
El proyecto de Ocampo funciona como un acercamiento a la nostalgia para recordar que la verdadera esencia del fútbol no está en las tribunas de miles de dólares, sino en la memoria del barrio y el potrero. (vale decir que una boleta para un partido originalmente no necesariamente es demasiado costosa, pero el sistema de reventas y de demanda la encarece a precios de miles de dólares. según Pulzo, los precios oscilan entre $800.000 y $4.000.000 millones de pesos colombianos para octavos y cuartos de final.
La muestra, que reúne a creadores de Manizales, Cali, Medellín, Cartagena y estadounidenses, estará disponible en el restaurante Bristo 1927 hasta el viernes 14 de agosto.
Revisado por el editor

