María Paz Gaviria agita las banderas de la cultura para llegar al Senado
- 5 mar
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Luego de 13 años al frente de Artbo y de haber manejado programas de promoción de música y audiovisuales, María Paz Gaviria busca que la cultura sea un tema en la política colombiana desde el Senado. Es candidata por el partido Liberal en las elecciones del 8 de marzo.

DIEGO GUERRERO
Editor
ARTERIA
Podría pensarse que María Paz Gaviria es tan conocida en el mundo del arte como desconocida en el mundo de la política. Pero, lo cierto es que no puede decirse que una persona que dirigió durante 13 años la Feria Internacional de Arte de Bogotá -la más importante del país y que es un programa de la Cámara de Comercio de Bogotá- no haya ejercido, así sea tangencialmente, sus habilidades políticas.
Menos cuando su padre César Gaviria ha sido un líder del partido Liberal. Vale decir que también estuvo al frente del Bogotá Audiovisual Market y del Bogotá Music Market, lo mismo que en Bogotá Fashion Week y del Bogotá Madrid Fusión, lo que, seguramente, amplió su perspectiva. Claro que lanzarse como candidata al Senado por el partido Liberal (en la tarjeta de votación es el número 100) es otro tema.
Por eso, por estos días se le ve con una camiseta roja con su número en plena campaña y lleva meses viajando de Pasto a la Costa Caribe, atendiendo medios y políticos.
Para el sector cultural -y más el de las artes- es por lo menos poco común que alguien se atreva a pensar en ocupar un escaño en el Senado y- como era de esperarse- su propuesta tiene que ver con la cultura, razón suficiente para hablar con ella en ARTERIA.
-¿Por qué decidió postularse para el Senado?
-Las banderas de mi vida están en la cultura. Primero, desde las artes plásticas, pero mi gestión profesional ha crecido hacia procesos culturales y creativos, y soy una convencida de que la cultura es un sector fundamental. Obviamente, para mí, la cultura no es un adorno ni es un lujo.
Pero no es ni siquiera solamente un sector fundamental, sino que es el eje transversal que teje a una sociedad. La cultura es los principios, los valores, las costumbres de una sociedad; es, también, sus relaciones de poder, es la capacidad de entender la diferencia y de tejer un relato común.
La cultura tiene que ver con un desarrollo integral. Con un desarrollo, desde el talento, desde la pujanza, desde la gente. Yo creo en la importancia y en la potencia que pueden tener los procesos económicos desde lo cultural, lo he visto. Pero creo que también construyen tejido, cultura ciudadana, abren caminos de vida, previenen violencias.
Creo que mi servicio al país ha estado a través de la gestión cultural. Cuando tomé la decisión de retirarme de la cámara de comercio de Bogotá dije que iba a continuar mi camino y esta es la continuación de ese camino.
-¿Por qué una persona, digamos del sector de la cultura, debería votar por usted?
-Creo que es importante votar por la gente con base en los resultados que ha tenido. Creo que desde Bogotá y desde una gestión como la Cámara de Comercio posicionamos a Bogotá como un epicentro de las artes, como lugar para promocionar la cultura, los negocios; donde se generó la internacionalización en las artes plásticas, se generó turismo, inversión; se promovieron los negocios. Creo que también siempre fue un espacio para las conversaciones, para el encuentro, para poner la cultura en el centro de la conversación. Cuando digo que voy a trabajar por la cultura eso es un hecho, un hecho de un trabajo que he realizado a lo largo de mi vida. También es una invitación a los votantes para trabajar desde los resultados, desde la sensatez.
-Pero ¿cómo afrontar la dificultad que es hacer entender a un senador la importancia de la cultura, algo que, incluso, ha sido difícil para las ministras de Cultura?
-La cultura es el eje de transformación de una sociedad. Pero el sector cultura ha sido una arandela, una cenicienta. Incluso hablamos de dos gobiernos que elevaron la cultura como banderas. Y lo hablamos en general, en la sociedad. Creo que he sido una voz fuerte, potente, efectiva, en la formulación de productos, en la articulación público privada, en la inversión. Y en tener yo, creo que conocimiento de las redes sectoriales.
-Pero el Senado está compuesto por personas que tienen miles de intereses. Y aunque usted está apoyada en la estructura de un partido fuerte ¿Cómo hacerle entender a los senadores que, por ejemplo las personas que trabajan en el sector de la cultura necesitan leyes que los protejan, como poder pagar la seguridad social de manera diferencial porque los ingresos no tiene la misma periodicidad que los de otros trabajadores, por ejemplo?
-Creo que en el Congreso se reúne y se refleja lo que es Colombia en todo sentido. Y sí, yo creo que son escenarios de estructura de poder donde existen muchas relaciones, muchas prioridades que se imponen. Creo que tenemos que volver a una política de servicio, de la sensatez, de la capacidad de hablar de lo común.
Usualmente, digamos, a la gente le gusta acompañar a los artículos o la legislación en torno a lo cultural. Es algo que no genera resistencias. Sí, me hablas de un partido que en la historia de Colombia ha tenido que ver con las grandes transformaciones del país, con reconocernos en las diferencias.
Yo creo que si uno se conecta con esa esencia, uno tiene una voz fuerte, una voz de peso. Eso no es desconocer que el trabajo legislativo es complejo, que el trabajo de control político es complejo, que alzar la voz por algún interés en particular es complejo. Claro que es complejo. Yo creo que uno sigue trabajando, en torno a transformar la sociedad.
-¿Cómo piensa que saldría satisfecha en cuatro años cuando terminara su periodo?
'Creo que equiparar al sector cultura con ciertos subsectores de la cultura que han sido priorizados como, digamos, como sucedió con la ‘Ley del Cine’, y el enorme potencial de desarrollo que se generó para el país... Yo creo que si logramos equiparar y ampliar eso para otros sectores culturales, eso sería muy potente.
Creo que hablaríamos de tener condiciones laborales o esquemas más flexibles para los trabajadores del sector cultura. Creo que podríamos hablar de una inversión cultural más fuerte en las regiones, quizás más eficaz y que encabece la política de departamentos.
Creo que deberíamos articular el sector cultural, los sectores creativos con las cadenas productivas de desarrollo que se trabajen desde un punto de vista de educación, de desarrollo económico y de turismo. Pero yo quisiera creer que esta es una inversión que apalanca, que puede ser mejor articulada con los sectores, que estimule el desarrollo y que esté acorde con la caracterización sectorial del país.




