Cuatro visiones sobre el archivo, el azar y la naturaleza en el 16 Salón de Arte Joven

RÓBINSON TAMAYO
Periodista
ARTERIA
Francia Villabona, Salomé Rojas, Christian Snyder Moreno Martín y Mateo Sánchez fueron los seleccionados a edición 16 del Salón Nacional de Arte Joven de la Galería Santa Fe, en Bogotá, un evento que tuvo su primera versión en 1991 y por el que han pasado varios artistas que hoy representan al país. En esta versión los seleccionados fueron, quienes mostraron su trabajo en la exposición llamada ‘De la casa al universo’.
Los artistas participantes en esta versión del Salón fueron seleccionados a través de la convocatoria de estímulos del Idartes. La beca le otorgó una bolsa de trabajo de 16 millones de pesos a cada ganador para que desarrollara su proyecto.
El resultado fue una exposición en la que cada artista exploró inquietudes personales sobre el destino y la memoria con matices íntimos expresados en varias técnicas.
Francia Villabona: Muy felices días
La artista bogotana Francia Villabona Triana (1991), graduada en Artes de la Universidad de los Andes, fija su mirada en objetos y hechos que conforman la cotidianidad sin aparente importancia. Comenzó a recolectarlos hace 12 años y esta beca le pareció una buena oportunidad para juntarlos y, de alguna manera, reivindicarlos.

“Un cinturón de asteroides consiste en una aglomeración de polvo, escombros y planetas menores. Una acumulación de materia reunida. Un conjunto de conjuntos” expresa la artista en un texto de la sala.
Para la exhibición Villabona incrustó los objetos recolectados en bloques y bases de concreto que funcionan como contrapeso y soporte estructural de hojas dibujadas, bitácoras y collages por ambas caras, lo cual permite un recorrido tridimensional y multinivel.
Aunque la lectura de esta recolección hecha por la artista puede tener puentes con la nostalgia que envuelve a un objeto perdido, también hay una invitación a reinterpretar: “Me interesaba más crear una nueva ficción con todo esto que remitirme en particular a una historia detrás de cada objeto o de cada cosa que hice, sino más bien volver a componer una nueva historia”, explica.
Salomé Rojas: El orden de las estrellas distribuidas al azar
Salomé Rojas (1995), artista venezolana formada en la Universidad Javeriana y residente en Bogotá desde hace aproximadamente 14 años, plantea cuestionamientos a corrientes deterministas instaladas en la humanidad como la astrología, el tarot o el horóscopo.
“Sistemas como el horóscopo o el tarot, que esencialmente deberían ser como muy llenos de imaginación parecen ya tener como unos significados tan cerrados que cuando uno le presenta a la gente otra posibilidad se confunde o le parece como muy chocante”, opina.
La instalación agrupa esculturas luminosas, móviles y proyecciones construidas de forma manual que simulan un cuerpo celeste. Rojas explica que no tuvo en cuenta un orden ni reglas para moldear estrellas, simplemente las hizo a su voluntad. La propuesta también incluye un video generado en tiempo real mediante un código conectado a una base de datos que articula billones de variaciones de texto.
A la artista le incomoda que el destino de una persona se pueda determinar por su fecha de nacimiento. En sus palabras, “yo no quiero imaginar cuál va a ser mi destino según mi fecha de nacimiento, sino hacer algo un poco más radical. Y es que yo quiero imaginar mi futuro y ya quiero hacerlo al azar y por eso entonces empiezo a hacer piezas que me permitan de manera material y con mis propias manos crear estrellas”.
Christian Snyder Moreno Martín: Conversaciones antárticas
El artista y docente Christian Moreno, maestro por la Universidad Nacional de Colombia y magíster del Royal College of Art, exhibe un proyecto derivado de su residencia artística durante la X Expedición de Colombia a la Antártida (2023-2024), vinculada al Proyecto Colombiano de Arte en la Antártida.
La propuesta de Moreno Martínez cuestiona la perspectiva antropocéntrica de soberanía territorial sobre el continente blanco e invita a reconocer a las entidades no humanas —como pingüinos, glaciares y musgos— como habitantes soberanos. Moreno explica que al preguntarle a un grupo de científicos cómo estaban los pingüinos que tenían como objeto de estudio, estos lo miraron con cara de desconcierto.
“Y pues me dijeron: ‘No, nosotros fuimos a contarlos’. Y me di cuenta: yo me interesaba por otro tipo de cosas en los pingüinos: por la relación afectiva que había en la colonia, por lo que sucedía entre los polluelos y las familias, por la situación de los pingüinos”, comenta el artista.
La obra se complementa con el libro Calidez en el hielo antártico, disponible para consulta en el centro de documentación de la galería. En el centro de la sala, el artista dispuso una cortina textil con circulación hídrica continua sobre la que se proyecta el deshielo de glaciares. El agua empleada no proviene del suministro público de agua potable, sino de la recolección efectuada por los deshumidificadores que operan en la Galería Santa Fe para controlar los niveles de humedad del recinto.
La preocupación por el agua y el cuidado son constantes en la obra de Moreno. “El agua somos todos, estamos hechos de agua... ver cómo los seres humanos nos estamos derritiendo de alguna manera. Me interesa señalar cómo nuestra presencia cada vez está siendo mucho más conflictiva para la Tierra, pero también para nosotros mismos”, comenta.
Mateo Sánchez: Adentro de mí, existió una casa
Mateo Sánchez (1995), licenciado en Artes Visuales por la Universidad Pedagógica Nacional, presenta un conjunto de pinturas que toman como punto de partida el archivo fotográfico en la familia.
El eje conceptual de la obra se estructura en torno a la revisión de un plano arquitectónico trazado por su padre para la construcción de una vivienda. Sánchez utiliza la fotografía archivada y los planos como insumos para explorar los límites materiales y los bordes de la pintura.
De acuerdo con la información curatorial del proyecto, el artista plantea la pintura como una “artesanía de la mirada”, donde la reconstrucción pictórica del plano indaga sobre la memoria, el espacio habitado y la reformulación simbólica del entorno familiar.
La importancia de este Salón
El Salón de Arte Joven de la Galería Santa Fe es uno de los eventos con más trayectoria que tienen las artes plásticas en el país. Su creación dio pie al Premio Luis Caballero. En sus diferentes ediciones ha transitado por diversos espacios físicos y la evolución y sostenimiento del evento han contribuido a la mejora de las nociones expositivas de Colombia.
Quienes participaron en esta edición coinciden en la importancia que el certamen representa para sus vidas y carreras artísticas. Comentan sobre lo interesante que es la capacidad de convocatoria que tiene la Galería, la diversidad de públicos que se acercan a este espacio en el centro de Bogotá es mucho mayor y diversa de las que convocan normalmente otras galerías.
Catalina Rodríguez, gerente de Artes Plásticas y Visuales del Idartes y directora de la Galería Santa Fe, comenta que este año solo seleccionaron a cuatro personas con la intención de aumentar la bolsa de trabajo y brindar más espacio a los seleccionados. En la versión del 2022, llamada ‘Casi junt*s’, hubo ocho artistas dotados con una bolsa de 8.200.000 pesos, un poco más de la mitad de lo que recibieron los artistas en el certamen de este año.
Oportunidades de mejora
Al estar en contacto con este nivel de exposición y con una organización pública de estas dimensiones, el grupo de artistas también comenta sobre las lecciones aprendidas y las oportunidades de mejora que este proceso trae para todos, incluyendo a la Galería.
Algunos hablan de un cambio en su manera de concebir sus proyectos artísticos. Según cuentan, este proceso les permitió ajustar sus ideas y ambiciones a la formulación de un proyecto, al diligenciamiento de planillas y a la ejecución de presupuestos. Esto supone una experiencia que varios no tenían.
Otros señalan aspectos que tal vez podrían ser tenidos en cuenta por la galería para mejorar la experiencia de los participantes, tales como expandir la convocatoria a curadores que puedan aportar a la exposición, replantear las cargas del proceso de socialización —la mayoría coincide en que tuvieron que asumir muchas más actividades de las planteadas en el proyecto que presentaron— y dar oportunidad de calificación o retroalimentación del equipo de apoyo, porque aunque la mayoría tienen el tacto y la capacidad de apoyarles en la entrega de informes y los requisitos de identidad corporativa de la galería, algunos parecían, según explican, dispuestos a generar más presión de la que ya sentían con sus montajes.
Por otro lado, al leer en detalle la procedencia de cada artista, se hace evidente que todo el grupo fue formado en universidades bogotanas. Esto contrasta con el sentido de “nacional” que el Salón profesa en su nombre —Salón Nacional de Arte Joven—.
En los catálogos se evidencia que desde que se retomó el Salón en la sede propia de la Galería Santa Fe, las universidades predominantes han sido la Nacional, los Andes, la Javeriana y la Pedagógica.
Es probable que si se ampliara el foco para incluir arte de jóvenes formados en universidades de Santander, Valle del Cauca, Caribe, Cauca, Chocó, Nariño y demás regiones del país, el Salón no solo sería más coherente con su trayectoria y sentido, sino que enriquecería la experiencia del público que se concentra en el centro de Bogotá, el Distrito Capital de Colombia.
Sobre esto, la directora Catalina Rodríguez recuerda que desde su primera versión el evento ha tenido “vocación de alcance nacional”, pero que en su historia ha pasado por transformaciones de todo tipo. En la actualidad lo define así: “Su carácter nacional radica en la posibilidad de abrir una plataforma pública para nuevas prácticas artísticas del país, mientras que su sede y su gestión institucional siguen vinculadas a Bogotá”.
Tal vez en el futuro esa gestión institucional logre materializar la posibilidad que menciona Rodríguez. De momento, la Galería Santa Fe sigue como un espacio que crece y se posiciona como uno de los más importantes para las artes plásticas.
Revisado por Diego Guerrero




