'Altares': exposición póstuma de Jaime Arango Correa, en el Museo Universitario de la U. de A.
- 21 may
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El Museo Universitario de la Universidad de Antioquia (Muua) presenta 'Altares', exposición póstuma del artista Jaime Arango Correa (1953-2025), figura clave del informalismo matérico en Colombia.
Inaugurada el 15 de abril de 2026 —al cumplirse un año de su fallecimiento—, la muestra reúne 27 obras de diferentes periodos que abarcan cuatro décadas de creación, incluyendo piezas inéditas de sus últimos procesos creativos.
La exhibición, de entrada libre, estará abierta en la Ciudad Universitaria en Medellín hasta el 18 de julio de 2026. Este proyecto conmemorativo marca el punto de partida para la activación de su legado y el inicio de una estrategia itinerante nacional e internacional coordinada por el Archivo Familiar Jaime Arango Correa y el Muua.
La selección del Muua responde a profundas razones biográficas e institucionales. Tras la muerte de Arango Correa, su familia consideró fundamental realizar el primer homenaje en su región de origen y específicamente en Muua, espacio donde el artista inició formalmente su carrera en 1978 al ser seleccionado para el II Salón Regional de Artes Visuales.
El proyecto está curado por Lucía Arango Liévano, quien trabajó con la obra del pintor en 2014. La motivación principal de la familia Arango para impulsar esta muestra radica en el compromiso de mantener viva su memoria frente a su decisión en vida de emanciparse de los circuitos tradicionales del arte en Colombia, que consideraba una coerción a la libertad plástica.
Nacido en Armenia el 15 de enero de 1953 y fallecido en Bogotá el 15 de abril de 2025, el lenguaje de Arango transitó definitivamente del paisajismo a la abstracción en la década de los 90. Según el texto curatorial de la muestra, su obra puede leerse como una sostenida búsqueda de libertad en la que el artista se distanció de sistemas educativos, religiosos y artísticos que percibía como limitaciones violentas para su práctica.
En su lugar, configuró un método propio basado en una "coherencia irreverente" y una relación directa con la materia y el espectador, planteando una propuesta que se aleja de un código por descifrar para ofrecer, en cambio, una experiencia de recorrido inestable y fértil donde el público no recibe instrucciones precisas. En la exposición, los lienzos se convierten en superficies tensionadas a través de la incorporación de arena, cemento, metal oxidado, madera, cartón, clavos y óleo.

El análisis de la curaduría destaca que este uso de la materia establece un territorio de experimentación que dialoga con referentes como Antoni Tàpies y el colombiano Carlos Rojas. La investigación curatorial revela un carácter íntimo en sus últimos años: intuyendo la proximidad del final de su vida, Arango ejecutó su propio ritual funerario en soledad, envolviendo meticulosamente sus herramientas en tiras de algodón para "momificarlas" e incrustarlas en el lienzo como talismanes de su tránsito por el mundo, vinculando su plástica a nociones corporales de vulnerabilidad y trascendencia como el shibari o la escarificación.
Una carrera en el arte
La sólida formación del artista se forjó en la década de 1970 en Barcelona, donde integró el Grupo Experimental en 1979, fue seleccionado por la Fundación Joan Miró para el XVIII Premio Internacional de Dibujo y fue alumno de Antoni Tàpies, de quien asimiló la concepción de la pintura como una superficie cargada de signos, huellas y espiritualidad.
A su regreso, estrechó lazos de rigor técnico con Edgar Negret y David Manzur. En su trayectoria destacan su participación en la Bienal de la Cámara de Comercio de Medellín (1980), su exposición junto a Alejandro Obregón en Cartagena (1981), el Salón de Arte Joven Medalla Marta Traba (1985) y el XXXIV Salón Nacional de Artistas (1992). Además de su obra, dejó un vasto legado docente mediante el Taller Experimental de Artes Plásticas, fundado en 1994.
De acuerdo con las premisas del texto curatorial, los altares de Arango Correa resultan indisociables de su contexto: un país familiarizado con la violencia y la muerte, pero profundamente apegado a la fe religiosa. En concordancia con los objetivos del archivo familiar, la exposición se proyecta como un programa itinerante que recorrerá distintas instituciones culturales del país. Asimismo, se contempla expandir la circulación de su legado hacia el ámbito internacional.
Con información de la U. de A. Revisado por el editor.




