Stefania Tejada fluye entre el arte y el diseño

DIEGO ANDRÉS GUERRERO
Editor
ARTERIA
Stefania Tejada habla tranquila, de pie en medio de una sala con sus piezas de diseño para Punto Blanco y algunas pinturas suyas alrededor, mientras varias modelos se van ubicando por el espacio donde se lanza la colección de esa marca, en Bogotá.
Es blanca y con su cara perfilada, sin maquillaje y el pelo castaño claro y liso podría pasar por europea. Tal vez de París, donde vive hace un tiempo, aunque nació en Tuluá (Valle del Cauca) cuando empezaban los años 90.
También podría ser de Nueva York, donde ha trabajado o de México -ese país que suele reconocer en los colombianos el talento que aquí pasa inadvertido. A lo mejor es de todos esos lugares.
Lo colombiana se le nota porque el color del Valle la persigue y le brota en sus cuadros, y lo de esos otros lugares porque en ellos trabaja para empresas tan famosas como la marca de coñac Hennessy, las revistas British Vogue, Marie Claire, Vogue, la gestora de fondos Royal London Asset Management, Coca-Cola, Netflix, Dom Pérignon, Samsung… la lista sigue.
El lugar se va llenando de modelos y de voces, y un fotógrafo tan delgado como ellas -o más- prepara algunas tomas, y en una esquina una mujer insiste en crear cerámicas en un torno. Tejada piensa las palabras con calma y deja que fluyan en un tono constante, sin prisa.
¿Será real tanta belleza?

Lo primero que reconoce es que esta colección es mitad suya mitad de la gente de Punto Blanco. “Fue una colaboración en donde se buscó entender de qué manera habita el producto y de qué manera habita la obra desde el concepto.
La colección es una edición limitada de prendas con siluetas fluidas que acompañan el movimiento del cuerpo. Tiene cuatro infaltables del armario femenino que reúnen a la moda y el arte en una colaboración: una camisa, un pantalón, un vestido y una gabardna. De igual forma, Altar incluye una serie de accesorios: dos pañoletas, cuatro prendedores, un collar y un set de platos de cerámica.
Así que la colección lleva aspectos de la obra y el concepto de Tejada que dice que le interesa resaltar el origen, el territorio, las comunidades, a los artesanos o los campesinos que trabajan la tierra y el barro.
“La obra es básicamente una exploración de toda la cartografía y simbología que me ha habitado. Ahora desde una mirada ya externa y distante, desde Europa. Estas son las cosas que me habitan, esto camina conmigo. Toda esta cartografía simbólica, por ejemplo cuando hemos hecho una representación de la mujer de las comunidades indígenas, con todo lo ancestral, con todo lo espiritual, con la naturaleza”.
Así que los óleos que pinta engranajes formatos estan plenos de color con personas negras o indigenas o mestizas inmersas en a obra. También hay mariposas, guacamayas, algún caballo, orquídeas. Para ella todo lleva a habitar y proteger el territorio.
De manzanas y serpientes
También pinta manzanas y serpientes, que no son de su Tuluá, pero que le llegaron empaquetadas en la iglesia católica. “A pesar de que no concuerdo con muchos de esos aspectos ese imaginario y esas narrativas siguen vigentes dentro de mí y dentro de mi obra busco darle un nuevo contexto.
"Para mí, la manzana es como esa puerta al conocimiento y Eva, a través de la serpiente, es una invitación a abrir la mente, a educarse, a iluminarse de cierta forma. Es una invitación a las mujeres que usen la colección a dar ese paso sin miedo a habitar el conocimiento”, dice al referirse a la colección que tiene desde prendas bastante livianas hasta gabardinas más pesadas.
La pregunta, más allá de su obra, es cómo fue posible que una mujer de Tuluá haya hecho semejante periplo para trabajar con su creatividad en tantas marcas del mundo, mostrar su obra, incluso en grandes campañas puestas en calles de distintas ciudades en el mundo.
“Fui educada en los noventa en una familia donde la educación era lo más importante. Tuve la oportunidad por mi mamá de hacer un intercambio. Ella siempre quería que tuviéramos clases extracurriculares de música y pintura. Aquí no encontré el espacio o la cultura que pudiera entenderme para llegar a donde quería llegar”, dice.
Así que se fue. Primero a México, de donde volvió a trabajar en una agencia de publicidad de la que se marchó luego de unos meses hacia Barcelona, de donde partió a París.

Una vida que parece todo un viaje. Claro que entretanto Nueva York había estado en su itinerario. “Primero fue Nueva York donde trabajé en varios proyectos con Tumblr que era como el blog de ese momento, hice mi primer mural en Williamsburg y la cultura aquí no reaccionaba a esos ‘éxitos’...
"Entonces decidí irme porque mis aspiraciones eran muy grandes y no sentía que el territorio me abriera las puertas para lograrlo”, comenta como quien dijera que llama un auto luego de que se le pincha una llanta del carro donde viajaba.
“Voy a Nueva York y empiezo a empaparme de esto y normalmente tengo está brújula interna que me dice qué hacer, hago el trabajo y voy sin miedo.
“Cada vez que iba a Nueva York me salían unas oportunidades que… o sea me encuentro al fundador de Tumblr y acabo haciendo proyecto con ellos: me invita a las oficinas, hago un mural… luego hay una colaboración con un proyecto que Michelle Obama estaba con mujeres. Era una campaña también dentro de Tumblr y estaban buscando el último ilustrador, el más importante para el banner y me dan la oportunidad y yo lo hago…”
Vale decir que cuando se fue para París consiguió un agente y el resto ha sido historia. Nada mal para una mujer nacida en Tuluá que estudió diseño en Bogotá y México y que se fue de Colombia porque… A veces, este país se le queda chico a muchos creadores, una que aprendió por sí misma a pintar óleo y a trabajar lo digital.
De todos modos, contarlo es más fácil que vivirlo. Pasó de ser una nómada observadora que no se hallaba conforme en ningún lugar que trabajó a encontrar su lugar en el mundo sin dejar de transformarse interiormente.
“Llegué a un punto en que para mí pintar era respirar. Ahora no puedo pasar dos semanas sin pintar porque hay una necesidad dentro de mí que dice que tengo que regresar a pintar. Sé que hoy en día dicen ‘sigue tu pasión’, pero es que yo sí la seguí. Siempre lo he hecho con mucha seguridad y he dado lo mejor de mí. Estoy muy segura de lo que quiero y no me quiero encasillar, no me quiero meter una caja de o soy artista o estoy en lo digital o… no. Yo quiero ser muchas cosas”.




