Mural ‘Epopeya del Quindío’, bien de interés cultural, cerrado por afectaciones por el terremoto
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RÓBINSON TAMAYO
Periodista
ARTERIA
El reporte más reciente de la Gobernación del Quindío dice que los hechos del pasado 10 de agosto dejaron 28.372 viviendas perjudicadas. La Secretaría de Cultura señala daños importantes en los municipios de Quimbaya y Montenegro, y lamenta los pedazos caídos del monumental mural la Epopeya del Quindío.
“Este 2026 el mural cumplía 40 años, le pusimos luces y un deshumidificador para conservar la pintura. Cuando fui a la Gobernación después del terremoto y vi lo dañado que estaba, fue muy duro”, expresa Felipe Robledo, secretario de Cultura.
En un departamento en el que la arquitectura es un bien cultural capitalizado como 'paisaje cultural cafetero', que además es reconocido como Patrimonio Mundial de la Unesco desde 2011, el reto de reconstruir viviendas para atender a personas damnificadas también involucra acciones de cuidado y restauración artística.
Ese mural se lo encargaron al artista de Circasia, Antonio Valencia Mejía en 1986, para celebrar los 20 años de creación del departamento. El artista, quien -dice- fue el primer pintor en representar a Colombia en la Bienal de Venecia (1950) y que dejó obra en importantes museos de Europa, retrató en la Epopeya del Quindío el proceso de cambio en la identidad del departamento.
En la franja superior están los indígenas quimbayas y pijaos, en la siguiente se ve el proceso de colonización española y ‘paisa’, seguido de la industrialización. La obra de 56 metros cuadrados finaliza con retratos de intelectuales, empresarios y colonos que marcaron la historia del departamento en el siglo XX.
El terremoto del 10 de agosto arrancó varias escenas y rostros de este mural creado por Valencia con la técnica de “pintura al fresco”. La arquitecta María Eugenia Beltrán, presidente de la Academia de Historia del Quindío, cuenta que el mural también sufrió daños en el terremoto de 1999 y fue restaurado.
Y agrega que “en este momento también es prioridad conseguir apoyo para la recuperación y restauración de las imágenes de los templos religiosos, porque en la región no tenemos restauradores expertos en esas líneas”. Beltrán también comenta que hubo casas cafeteras e infraestructura del turismo cultural que se dañaron y que deberían incluirse en los planes de acción.
“Ya se han hecho reuniones entre varias entidades del Quindío y el IDPC de Bogotá, donde se priorizaron apoyos para los templos de Quimbaya y Montenegro, y el Colegio San José de Circasia. También se hizo una reunión para que practicantes de la Universidad La Gran Colombia apoyen a los restauradores”, agrega la arquitecta.
Los registros históricos muestran que el terremoto de 1999, que fue devastador en el departamento del Quindío, también perjudicó gravemente el mural de Valencia. El encargado de restaurarlo en el año 2016, Gilberto Buitrago, comentó para un medio local que aún se veía lo que había sufrido la obra en el 99 y, además, se notaban daños en la parte inferior, causados principalmente, por los visitantes.
En las fotos actuales, tras el terremoto del 10 de agosto, se ven tres grandes franjas de destrucción en el mural de entre 20 y 40 centímetros de ancho. Estas cortan cuerpos por la cintura, dejan personajes sin rostro y borran elementos claves de las escenas representadas, sobre todo en la parte superior que ilustra el periodo prehispánico.
Quienes trabajan en el edificio de la Gobernación se topan todos los días con esta obra que parece una monumental representación del trabajo que se debe hacer para restaurar la región.
Aunque no se puede comparar la situación de hoy con el terremoto de 1999, tampoco se puede hablar de afectaciones menores. Según el secretario de Cultura, Felipe Robledo, hasta el momento van más de 800 encuestados del sector cultural, de los cuales 85 reportaron pérdidas en sus medios de producción.
El artista y curador César Martínez se preparaba para inaugurar la exposición Corazón de Hierro en el Museo de la Tebaida. Esa muestra pretendía iniciar una itinerancia por varios municipios. El evento fue cancelado y dos de las obras de César sufrieron daños.
Martínez también participa de las actividades culturales en la Biblioteca Pública de Comfenalco. Ese edificio no sufrió afectaciones y ya están trabajando en la próxima exposición. Él sabe que esos espacios son vitales para que los artistas y el público sigan pensando alrededor de lo que ocurre en la región. Con la experiencia del terremoto del 99 Martínez creó la obra 1.185 Susurros de la tierra.
Esa creación, que fue premiada, consta de 1.185 siluetas humanas ensambladas sobre una lámina oxidada e intervenidas con cemento. El número 1.185 corresponde a la cifra oficial de personas fallecidas durante el terremoto de 1999.
“Yo creo que todos los armenios, más que cualquier otro colombiano, ha podido sentir el dolor de las personas en el Chocó, en Pereira, en Manizales y en toda esa cantidad de de municipios que que fueron afectados con este sismo porque nosotros lo sufrimos en carne propia”, expresa.





