Manuela Alarcón reinterpreta 'grandes cabezas' europeas con cabezas de barro en 'Amerindia'
- hace 3 horas
- 3 min de lectura

DIEGO ANDRÉS GUERRERO A.
Editor
ARTERIA
Hay un juego de cinco cabezas de barro. Son de, digamos, genios de la cultura europea: Darwin, Adam Smith, Mies van der Rohe, entre otros. La del último es gris, como el concreto y el acero que usaba el último director de la Bauhaus.
Puede decirse que, en vez de los grandes bustos dedicados a ellos para exaltar su obra, estas son cabecitas reducidas en barro y con pelo de fique… muy colombianas.
Es parte de la obra de Manuela Alarcón (solo parte, pues tiene otro par) en la exposición colectiva 'Amerindia', curada por Oscar Roldán y presentada en el Centro Colombo Americano, en Bogotá.
"'Amerindia' reúne dos palabras cuya historia está atravesada por el error. América e India son nombres heredados de una confusión geográfica que terminó por transformar la manera de comprender buena parte del mundo. Más que corregir ese equívoco, esta exposición decide permanecer en él, entendiendo que las culturas también se construyen a partir de traducciones, desvíos y encuentros inesperados", explica Roldán.
En ese tema se inserta la obra de Manuela: si bien una parte de su obra es sobre el desplazamiento tecnológico en Colombia durante la colonización española, otra alude a la manera al conocimiento en occidente.
Las cabezas reducidas frente a los grandes bustos europeos
"Las cabezas surgen de un interés particular sobre cómo se cuenta la historia y quiénes son esos personajes que son como 'voceros' del conocimiento".
Entonces, figuró cabecitas de algunos memorables. "Materialmente, ellos han sido representados en los souvenirs, por ejemplo, con determinados materiales, o sea, hay materiales que ostentan cierto poder, entonces, el mármol, por ejemplo, es la manera en la que usualmente los grandes músicos, las 'grandes cabezas' de la música clásica se representan. Aquí, lo que me pregunto a través del material, es qué otros conocimientos existen que no han sido nombrados o exaltados a ese nivel de ser recordado por la historia".
Barro. Antes de la Conquista todo se hacía de barro o casi todo. También antes, en las civilizaciones de Oriente, donde todo surgió… y antes, cuenta la leyenda, un dios usó el barro para hacernos a todos, luego sopló y aquí estamos, ensalzado unas culturas sobre otras…
"El barro -dice la artista- es lo que nos recuerda a nosotros de nuestros antepasados. Con el carbono 14 podemos saber de qué época es algo hecho de barro. El barro es frágil y justamente es lo que quiero mostrar: el barro nos remite automáticamente a un asunto local".
El barro y el fique señalan lo local y generan por el conocimiento que hay acá "y que no es nombrado, como en la historia universal".
Arte, artesanía y jerarquías culturales
"Estoy hablando desde una pregunta desde un lado situado. O sea, me pregunto si mi trabajo tiene que ver mucho con lo artesanal y como la jerarquía que se marca versus, por ejemplo, el diseño o el arte, cuando la modernidad de algunas maneras, también taja unas separaciones grandes en eso. Me estoy preguntando qué sucede al localizar a esas figuras. Estoy jugando también con la historia y preguntándome cómo los recordamos a ellos y que quieren decir para nosotros, acá".
A lo mejor, no los vemos tan, tan grandes desde este lado del mundo. Al menos no tanto como se les veía por acá cuando estaban en su apogeo y para ellos estos mundos no existían -o casi- salvo, tal vez, para Darwin, por razones obvias.
"Por ejemplo, realizar una cabeza en esos materiales que son netamente locales, frágiles y que remiten a algo burdo es como preguntarse, ¿por qué se inmortalizan también esas personas para nosotros, acá?", dice la artista.
Al final, el humilde barro sigue siendo menoscabado, de alguna manera, ante el avance o la pomposidad de los materiales.
"Entonces, es cierto que el barro remite un poco a aquello que no es tan valioso como, por ejemplo, el mármol, y es precisamente lo que creo que hoy nos preguntamos, respecto a qué tan importante es la fuerza y la monumentalidad, cuando nuestros entramados sociales que son frágiles y tal vez más pequeños y menos visibles, son los que realmente pueden hacer fuerza dentro de una sociedad".

