La magia de Grau y la Pinacoteca de la Universidad de Caldas
- hace 9 horas
- 6 Min. de lectura
Actualizado: hace 5 horas
Hoy se cumplen 22 años de la muerte de Enrique Grau y en mayo se celebra el día internacional de los museos. El tiempo es pertinente para hablar de la Universidad de Caldas que se esfuerza por mantener viva su colección de arte y por cultivar tradiciones museísticas en sus ciudadanos.

ROBIN TAMAYO
Periodista
ARTERIA
Manizales
Según Andrea Ospina Santamaría, docente del programa de Artes Plásticas de la Universidad de Caldas, la colección de arte de la Pinacoteca de la misma universidad podría catalogarse como extraña y especial. En ella hay obras de artistas que lograron reconocimiento nacional y mundial, pero varias de las obras que legaron a la colección corresponden a etapas de sus carreras en las que ese reconocimiento no había llegado a niveles de eso que llaman “consagración”.
Por ejemplo, hay un cuadro en acrílico de 90 x 74 cm firmado como ‘GRAU 54’. En él se retrata a una persona afro vestida de traje y sombrero que sostiene una manivela. El personaje está entre dos muebles de madera que componen una máquina mágica. El mueble de adelante tiene dos inscripciones: “Valor de la boleta 5 centavos”, y “Una mirada en su porvenir”. El mueble que está atrás es un cajón elevado en tres patas en el que vive una cabeza de mujer con aspecto de pitonisa.
Pararse frente a ese cuadro implica aguantar la mirada fija de sus personajes. Casi que es obligatorio preguntarse ¿qué hace la manivela?, ¿cómo funciona esa máquina?, ¿cuál porvenir?, ¿quién es Grau? y si es Enrique… ¿Cómo encaja esta pieza en su obra?, ¿cómo llegó a Manizales? “Hay mitos o rumores de pasillo que dicen que Grau intentó recuperar la obra de la Pinacoteca. Se dice que hasta ofreció a cambio obras suyas que ya valían millones”, cuenta la profesora Andrea.
Al artista ya no se le puede preguntar nada sobre el cuadro. Por estos días, el arte cumple 22 años sin Enrique Grau (18 de diciembre 1920 - 1 de abril 2004). Lo prioritario hoy para la Universidad de Caldas es poder hacerle preguntas a toda la colección de su pinacoteca donde no solo está ese Grau. También se custodian obras de Alipio Jaramillo, Hylduara Mejía, Alberto Pino, Luciano Jaramillo, Olga de Chica, obras sin firma y obras con firmas más difíciles de identificar o recordar.
Entre pinturas y esculturas, la colección tiene alrededor de 130 obras que reposan apretadas en un cuarto cerrado del Palacio de Bellas Artes. Alejandra Murcia, docente y directora del programa de Artes Plásticas, explica que el mobiliario y las instalaciones para mantener la colección de manera adecuada requieren de asignaciones presupuestales que, en lo público, no son fáciles. “Si nosotros viéramos lo que tenemos a nivel administrativo las obras estarían en un pedestal”, agrega.
La Universidad de Caldas tiene seis facultades, 34 pregrados y una población de más de 15.000 estudiantes. Darío Arenas Villegas, Vicerrector de Proyección, explica que el reto no es solo la colección de la Pinacoteca, la Universidad tiene varias colecciones diseminadas por el campus, también dice que “lo ideal sería tenerlas todas en un solo lugar, pero eso implica esfuerzos económicos que la institución no puede hacer sola, no más en la colección de arqueología tenemos más de 20 toneladas en elementos”.
Darío también cuenta que como primer paso en el camino de gestionar adecuadamente las colecciones se inauguró el Museo de la Universidad de Caldas (MUC) en diciembre del año pasado. El museo necesita que más personas se involucren con estos elementos. La curaduría actual del MUC propone una conversación entre las colecciones alrededor de un concepto de montaña en formación y paisaje en movimiento.
Las profesoras Andrea y Alejandra, como gestoras de la colección de la Pinacoteca, seleccionaron algunas obras para este propósito del MUC. Una mujer indígena reflexiva pintada en óleo por Olga de Chica resalta entre esta selección. Las dos profesoras concuerdan en que conocer la colección no solo tiene que ver con el cliché de acercarse a la historia para no repetir errores, sino que también es una forma de apropiarse del territorio que se habita y de plantearse de otras maneras lo que se conoce.
Por eso, desde el lugar de formación que es Bellas Artes, es prioritario buscar estrategias para hacerle preguntas a la colección y mantenerla viva. Por ahora, el cuadro de Grau no hace parte del material trasladado para la exhibición del MUC, pero sí fue el corazón de la muestra Cinco centavitos, una curaduría en la que Alejandra, Andrea y el profesor Pedro Rojas invitaron a estudiantes a reinterpretar algunas de las obras de la colección.
La estudiante Ana María Yepes se centró en la “pitonisa de Grau”. Explica que, un poco desde la incertidumbre de saber cuál es el futuro de Colombia, fue a la plaza de mercado en busca de “La mona”, una señora que vende ramas y da consejos esotéricos. Por ella, el resultado de su reinterpretación de Grau fue Albahaca, una instalación escultórica en el que una cabeza envuelta en ramas llora cuando alguien se acerca.
Otro estudiante, Alejandro Quintero, tomó un fragmento del lienzo Autodefensa, en el que Alipio Jaramillo representa la lucha obrera, y lo replicó en varilla corrugada. La varilla se vuelve trazo y genera reflexiones sobre el obrero actual que se gana la vida levantando edificaciones en las ciudades. “Ver a los estudiantes bajar al artista del pedestal y pensárselo en su vida personal es muy potente”, señala la profesora Andrea que además opina que, con Cinco centavitos, la colección se transformó en nuevas obras, textos, vídeos, podcast y muchas otras cosas.
Con estas estrategias la comunidad académica se ve impactada desde muchas aristas. Todos los estudiantes que participaron hacían parte de diferentes semilleros cuentade investigación del programa. A la inauguración de la muestra llegaron muchas personas. Alejandra Murcia cuenta que las inauguraciones en la Pinacoteca siempre superan las expectativas en convocatoria de público “...lo difícil es en los días posteriores a la inauguración, hacer que incluso la comunidad universitaria se desplace hasta Bellas Artes es un reto”, comenta y agrega que “...la Pinacoteca no tiene personal de planta que pueda encargarse solo de convocar y atender público”.
Convocar públicos y fomentar una cultura museística es un reto que también afronta el MUC, a pesar de que su sede se encuentre en el Centro Cultural Rogelio Salmona cuya ubicación es más cercana al campus que el Palacio de Bellas Artes. Esto puede deberse a que, aunque Manizales es una ciudad pequeña con reputada tradición cultural y un circuito universitario presente en casi toda la ciudad, su foco cultural no ha sido muy fuerte en cuanto a museos.
Un estudio de la Universidad Nacional* revela que en Manizales los museos representan el 0.4% de la oferta cultural local. El estudio también arroja cifras sobre la naturaleza mixta de las organizaciones culturales que ofrecen formación, adaptan salas temporales para exhibir y desarrollan estrategias para captar públicos de otras actividades. Laura Valeria Buriticá, directora del MUC, cuenta que el museo estuvo abierto durante la Feria de Manizales y eso les permitió “captar mucho público”, visitantes no habituales del lugar.
Además, Laura expresa que los desafíos de formar y convocar públicos también los asume el MUC desde la idea de generar diálogos no tan técnicos, sino de encontrar temas y formas más cercanas a la gente. "La idea es que el museo deje de ser ese lugar sagrado donde nada se toca, para convertirse en un espacio de mediación y diálogo con el visitante".
Actualmente, en el MUC se está trabajando para contribuir a la programación especial que la ciudad ofrecerá desde la Red de museos de Caldas el 18 de mayo, día internacional de los museos. Aunque en varias ciudades del país, como Bogotá, se ofrece una programación especial en noviembre, Laura explica que a Manizales le conviene hacerlo en mayo porque el calendario académico determina en gran medida la afluencia de públicos en la ciudad.
Entender y aprovechar estos ritmos de la ciudad es clave pues la Pinacoteca, el MUC y las colecciones viven si la comunidad de Manizales acude a ellos. Solo así puede que se active la máquina de Grau o puede que pase lo que dijo el profesor Pedro Rojas en el texto curatorial de Cinco centavitos “Quizá adviertan que —a pesar de la angustia de saber que existe una Colombia que fue y ya no será— persiste el deseo intenso y poético de comprarle a la vida cinco centavitos de felicidad”.
Hablando de los museos para pensar y ampliar perspectivas
Hasta el 17 de abril estará disponible la exposición fotográfica "El alma de Macondo" de Germán Ortegón en una de las salas del MUC. Con 19 fotografías Germán no solo propone relaciones distintas con el territorio colombiano a través de objetos y paisajes que parecen olvidados, sino que también invita a repensar la obra del Nobel colombiano Gabriel García Márquez. El fotógrafo realizó un trabajo minucioso de revisión de la obra de Gabo y a cada foto le añadió una cita. La sala parece un gabinete de curiosidades sacado del realismo mágico del escritor.
Según Ortegón “hay una de esas fotos que tiene una relación especial con Manizales porque fue tomada en la sala de ensayo del legendario grupo de teatro español “La zaranda”, gracias al Festival de Teatro de Manizales el grupo conoció Colombia”. La foto corresponde al general Bolívar que también fue personaje de Gabo.
Revisado por el editor.




