Jorge Tamayo expone ‘Elogio de la sombra’, en Hacienda Castilla
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La galería Hacienda Castilla inauguró la exposición ‘Elogio de la sombra’, del pintor cartagüeño Jorge Tamayo. Personas de Pereira y de diferentes ciudades del Eje Cafetero buscaban espacio en las tres salas que dispuso la galería para apreciar lo que parecía una novedad en el sector, un pintor de penumbras surreales.

ROBIN TAMAYO
Periodista
ARTERIA
Pereira
“Yo nunca espero que venga nadie a las exposiciones. Me sorprende la cantidad de gente llega y, la verdad, me alegra que en Castilla se encarguen de todo lo concerniente al público”, dice Jorge Tamayo.
En las catorce obras que componen la exhibición hay diversidad de tamaños, de formatos y de escenas. En contraste, predomina la unidad técnica: óleo sobre lienzo, con unidad de atmósfera, tensiones entre la luz y la sombra, y unidad en el tipo de personaje. Siempre hay animales y cuando hay humanos, no se les ve el rostro.
El montaje involucra al público en un juego en el que se ven las escenas surreales de Tamayo en proporciones opuestas. Es decir, la obra más grande de la exposición es igual a la más pequeña. La escafandra, que mide 170 cm x 170 cm tiene una versión de 14.4 cm x 14.4 cm en la sala de al lado. Aunque la versión pequeña tiene el rótulo de “estudio”, se logra un nivel de mímesis en los detalles que hacen que el público quiera tocar para verificar si es óleo o fotoreducción.
Mientras señala La escafandra, Juan Jiménez, el curador de Hacienda Castilla, asegura que “mucha gente va a recordar este cuadro. Jorge tiene una forma de trabajo conectada con grandes maestros como Velásquez (Diego) que impacta al público que asiste”, dice.
En ese cuadro se ve a una persona vestida con una escafandra del siglo XIX. El personaje posa sentado en una mesa. Finge que escribe. En vez de cabeza, tiene una pecera con dos peces. Sobre la mesa hay un casco, un pocillo y un libro con los que no podrá hacer nada.
La galería dispuso de tres salas para 'Elogio de las sombras'. La tercera está dedicada al proceso del artista. En esta sala, el público ve bocetos en carboncillo sobre las paredes, pruebas de color sobre papel y alguna grisalla cruda en caballete.

“Lo que más me gusta de esta exposición es la sinceridad. Aquí el artista muestra que hay un proceso de meses o años”, expresa Christian Durán, un arquitecto entre el público.
Entre las personas que asisten a Castilla no solo hay profesionales y personas interesadas en adquirir obras, también se veían estudiantes de programas de artes. Algunos de ellos comentaban que habían participado en el montaje. Con esto no solo ganan algo de dinero sino que complementan su proceso de formación. Tres estudiantes de la Universidad Tecnológica de Pereira coinciden en su admiración por el nivel técnico del creador de Elogio de la sombra.
La directora comercial de Castilla, Carolina Drews comenta que trabajar con público joven siempre ha sido uno de los objetivos de la galería. Tamayo (1990) no solo cuenta con ellos para exponer. Castilla también representa al artista: “Aunque Tamayo es un artista joven que ya tiene otros estudios, para nosotros también son importantes los artistas que aún están en la universidad”, agrega Carolina.
La entrada a Hacienda Castilla (kilómetro 10 de la vía Pereira – Cerritos) no tiene costo y la exposición estará disponible hasta el 16 de abril.
Revisado por el editor.




