Andrés Fernández ya no le tiene miedo al óleo
- Diego Guerrero
- 22 dic 2025
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El bogotano Andrés Fernández, egresado de la Universidad Nacional, se sorprendió cuando en la pasada Feria del Millón vendió todo lo que expuso como uno de los invitados. Una carrera que toma forma y que empezó con miedo a pintar.

Su propuesta consistía en cuadros al óleo en gran formato, con una composición que recordaba un poco el arte europeo de finales del siglo XIX, que esbozan espacios, personas en trenes o comidas en grandes mesas; salones que insinúan otras épocas por los tonos café y oscuros
Andrés trabajaba como mesero en una cervecería de Bogotá y lo alternaba con su vida de artista; aprovechaba el tiempo para tomar fotos, componer imágenes a ratos, pero se dio cuenta de que, si realmente quería avanzar, tendría que jugársela toda en el arte.
La vocación artística de Fernández empezó cuando, de chico, una psicóloga recomendó a su madre que lo pusiera a pintar o a trabajar con plastilina, para compensar la distracción que sus maestros decían que tenía en clase.
El asunto no funcionó: "Todavía soy distraído. Ahora me distraigo pintando". En el colegio siempre decía que quería ser artista. “En el colegio era el raro… no compartía mucho con las personas y me distraía con lo que hacía, el dibujo, la pintura”.
Las imágenes de archivo de la familia, especialmente las que tomó su abuela, influyeron en él. Ella le contó que de joven tomaba fotos en paseos, buses familiares, velorios y de retratos. Todo eso lo llevó a que con el tiempo creara una obra que transita entre lo íntimo y lo anónimo; lo doméstico y lo urbano.
Hoy, muchas de sus pinturas parten de fotos hechas por él mismo: “La fotografía para mí es algo más íntimo... las guardo para mí o como referencias para pinturas. No me considero buen fotógrafo, pero siempre he pensado en cómo una foto podía parecer una pintura”.
De hecho es mejor fotógrafo de lo que se cree y se nota una composición influenciada por un conocimiento de la historia del arte. “Siempre fui dibujante porque le tenía mucho miedo a la pintura, pero mi mejor amigo me decía: ‘oiga, láncese, atrévase a hablarle a la pintura’. Entonces empecé pero quería imitar el dibujo en la pintura y, cuando lo intentaba, se me volvía horrible y me frustraba un montón”
Tenía miedo, dice. Pero un día, el miedo se fue: “Cuando sentí que pude acercarme a ella y tener una conversación con ella… sentí amor. Como que me dijo, ¿pero por qué tienes miedo?”.
Obviamente, ya no teme más.
@andres.fernandez91.
Revisado por el editor.












