Voces de territorios: el sonido que habita en Fragmentos
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DIEGO GUERRERO
Editor
ARTERIA
En la Sala uno, a mano derecha, el espectador encuentra un radio en la pared. Para el curador de la muestra, Fernando Cuevas Ulitzsch, este modelo que recuerda los aparatos de los años setenta representa el vínculo con la tradición de la escucha radial en Colombia. Como él mismo dice, es una evocación de la cotidianidad nacional en el sonido de fondo al llegar a un paradero, a la cocina de una madre o a un espacio común.
En la sala principal la propuesta se transforma en un despliegue polifónico y visual. Una antena de transmisión y emisión está a un costado del espacio, la cual Cuevas Ulitzsch describe como "una raíz invertida”, en cuya cúspide se asientan cornetas de perifoneo, lo que él señala como un elemento común en la arquitectura de cualquier pueblo, iglesia o junta de acción comunal. Las cornetas son funcionales y forman parte de un diseño de sonido de siete canales que se reparte por ese recinto.
A los costados de esta estructura, dos pantallas gigantes permiten una proyección frontal y posterior. Los subtítulos alternan su aparición entre el frente y el revés, una estrategia museográfica destinada a que el visitante circule por el entorno. La intención es que el público se perciba en tránsito y asimile "que no hay una mirada única, que en toda relación con una comunidad hay una multiplicidad de maneras de poder acercarse a ella", comenta el curador.
El origen de 'Ecos del cerro Kwel tul / Kwet tul wejxa sxwa'w'
La génesis de este proyecto, ganador de la convocatoria de Fragmentos para la producción artística, se remonta a diciembre de 2021. Sandra Rengifo, cocreadora de la muestra junto al artista Kostas Tsanakas, recuerda la primera visita que hicieron a la zona atraídos por la producción del fique en el Cauca. Allí algunos plantearon una urgencia.
"Nos comentaron que, por la caída de un rayo, se les había dañado una pequeña emisora que tenían para poderse comunicar", dice Rengifo. La pérdida de esa herramienta dentro del resguardo de La Gaitana, en el municipio de Silvia (Cauca), abrió una nueva posibilidad para el equipo. Así, decidieron presentarse a la convocatorias artística de Fragmentos que tenía un presupuesto suficiente para financiar un proyecto que también pudiera dejar algo a la comunidad.
Rompiendo el sesgo del presente etnográfico

Cuevas Ulitzsch, por su parte, cuestiona el concepto de "presente etnográfico". El curador explica que se piensa que las comunidades indígenas habitan un presente estancado, congelado en el tiempo. Bajo esa lógica, se asume que quienes pertenecen a una comunidad indígena no pueden tener celulares o motos; una idea que el proyecto busca romper.
La muestra se erige como un diálogo donde la comunidad participó en distintas etapas. El objetivo es interpelar al espectador evitando que su atención se dirija solamente al supuesto sufrimiento de una comunidad en medio del conflicto, que muchas veces es la única opción que se deja a quien mira o que se asume.
En su lugar, la comunidad propuso qué querían decir y qué imágenes de sí mismos presentar, abriendo una conversación por medio del sonido.
Una paradoja de identidad y diversidad musical
Pero un aspecto no menor es que los artistas tienen nacionalidad colombiana y grecoalemana. Entonces: ¿Qué tiene que ver un griego-alemán con una bogotana, una comunidad nasa y un curador que, dicho sea de paso tiene padre chileno y madre alemana pero que escogió ser colombiano? Para el curador, la respuesta radica en que la sociedad suele cerrarse en la idea de una identidad monolítica. Se es esto o lo otro; de aquí o de allá.
Pero, los sonidos que se escuchan en la sala aluden precisamente a lo contrario: la banda sonora elude los encasillamientos, los sonidos de la emisora La Gaitana Estéreo y la minga indígena conviven con el post-punk de la banda de Armenia Corredor Polaco, el punk inglés de Theater of Hate, referencias a Depeche Mode y música experimental griega.
"¿A qué suena una emisora comunitaria?", se cuestiona Cuevas Ulitzsch. Entonces el “relato” propone un viaje de ecos geográficos. El curador defiende la pertinencia de no definir este proyecto como algo que se pueda asumir, sino, más bien, prefiere dejar espacio para la interpretación, por lo cual obliga al espectador a preguntarse qué está viendo y escuchando. Para él, lo vital “son las preguntas. No son las respuestas".
Vale decir que parte del presupuesto terminó beneficiando a la comunidad para conseguir una nueva estación de radio. La exposición se puede visitar en Fragmentos, Espacio de Arte y Memoria, de martes a domingo de 9 a. m. a 5 de la tarde.




