Con pintura, Marco Mojica convierte los objetos del arte en utensilios domésticos

En su exposición ‘Versión doméstica’, abierta en la Galería El Museo en Bogotá, hasta el 19 de octubre, el artista barranquillero presenta obras que hablan de la relación del arte y su funcionalidad.

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“Gran parte del arte contemporáneo es tomar el objeto y elevarlo. Acá se hace lo contrario, tomar ese objeto elevado y convertirlo en utensilio y decir ‘de qué me puede servir esto’”, cuenta Marco Mojica (1976) sobre su más reciente exposición, que se presenta en la Galería El Museo, en Bogotá.

 

En ‘Versión doméstica’, como se titula la muestra, las instalaciones de arte se vuelven refugio de mascotas y las esculturas sirven para colgar la ropa, como resultado del cuestionamiento que hace Mojica, con ironía, a los lineamientos conceptuales del arte contemporáneo que pueden parecer inamovibles.

 

“Los lineamientos se refieren a los contenidos que ya trae la obra, esos contenidos que el artista da a las piezas y que muchas veces creemos que no se mueven. Sin embargo, en la pintura me doy cuenta de que, si uno quita o pone algo, el significado cambia”, explica Mojica.  

 

El artista le quita el “aspecto sagrado”, según explica, a obras como el Cubo modular de Sol LeWitt, el cual sirve (en la pintura creada por Mojica) para sostener camisetas de Nike y Metallica, entre otras. “El simple gesto de colgar ropa en la estructura metálica hace cambiar todo el discurso del cubo, lo vertical, lo horizontal, el minimalismo elevado y uno entra en una especie de tensión en cuanto al contenido”, manifiesta Mojica.

 

Por ejemplo, el artista, quien trabaja en ‘Versión doméstica’ desde 2014, convirtió las hojas de la obra Firma, de Luis Camnitzer, en lonjas de jamón; la tienda de To Lift, de Richard Serra, en una carpa que refugia a un gato y las 1550 sillas entre dos edificios de la ciudad, de Doris Salcedo, en sillas Rimax.

 

Es tomar cosas del mundo contemporáneo y preguntarse qué pasaría si fueran domésticas, qué pasaría si mi mamá las tuviera en la casa. Mi mamá cogería la obra de Sol LeWitt para colgar ropa. Son gestos que no tienen mayor relevancia, pero que dentro del discurso de las piezas alteran su significado, vuelven nuevamente al ámbito de los objetos”, comenta Mojica.

 

Para el barranquillero, "la pintura es una ficción que señala en sus propios términos. No es la pieza real o intervenir una obra realmente. No me interesa en lo más mínimo tomar la obra de LeWitt y colgarle ropa encima”, concluye.

 

Marco Mojica se graduó en el 2002 de Artes Plásticas de la Universidad del Atlántico. Entre sus distinciones están el Primer Premio Fernando Botero de Bogotá, el Segundo Premio en el Salón de Arte Bidimensional de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño de Bogotá y la Mención de Honor en el V Salón Nacional de Arte Universitario. 

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