El arquitecto colombiano Juan Ricardo Rincón cura exposición en Saatchi

El colombiano Juan Ricardo Rincón,  codirector de la Feria del Millón,  curó la exposición ‘Sweet Harmony: Rave Today’, en la galería Saatchi (Londres), junto a Philippa Adams.

Septiembre 7 de 2019

‘Sweet harmony: Rave Today’ (‘Dulce armonía: el Rave hoy’) es una exposición sobre la historia del movimiento cultural rave en el Reino Unido entre la década de los 80 y los 90. La muestra presenta piezas de 33 artistas: fotografías de Tom Hunter, Dereck Ridges e instalaciones multimedia por artistas como Liam Young y el colectivo Lost souls of Saturn, entre otros. La exposición cuenta con una programación de eventos musicales en vivo, con artistas como Carl Cox, Seth Troxler y Fat boy Slim, y conferencias para abordar este fenómeno en sus múltiples dimensiones. 

La propuesta estará  el 12 de julio en la galería Saatchi, de Londres y fue cocurada por el colombiano Juan Rincón Philippa Adams. Hasta la fecha ha tenido alrededor de 80 mil visitantes, según dijo Rincón a ARTERIA. El curador habló sobre su relación con el rave, el diseño de la muestra y la curaduría de una exposición, que más que una muestra parece un festival.
 
- ¿Cómo fue su participación en el diseño de la muestra?

- Me llamaron para hacer parte del equipo curatorial, con Philippa Adams, que es la directora de la galería. Al comienzo estábamos definiendo cómo era la narrativa de la exposición, qué artistas íbamos a traer, de qué manera, etc. Philippa ha sido parte del comité curatorial de la Feria del Millón en México y una vez en Bogotá, de manera que es muy cercana a la feria.

Mi oficina de arquitectos, Taller Paralelo Arquitectos, diseña la Feria del Millón, hace el diseño curatorial de 'Voltaje' también y de todas las muestras que hacemos a través de la feria. De manera que Philippa me propuso que integráramos a mi oficina para que hiciera todo el diseño de la exposición. 

 

El proceso que nosotros hacemos es fotomontajes, renders, videos y animación para dar una lógica de cómo es todo el recorrido. Una vez íbamos aprobando el diseño, eso se transfería a planos con las medidas exactas  e íbamos definiendo el tamaño de las piezas, porque en la curaduría hacíamos la selección de las piezas, pero luego era de este diseño que íbamos definiendo el formato de cada una de las fotos o de la proyección de los videos. Todo esto para que el equipo instalativo de la Saatchi la montara. 'Sweet Harmony' es una feria que tiene unos formatos muy potentes de fotografía.

- ¿Cuál fue el enfoque curatorial?

- La exposición está muy enfocada en lo que fue el movimiento del Rave Culture a finales de los ochenta y a principios de los noventa, en el Reino Unido. Llevo un buen tiempo –por afición personal y por interés profesional– mirando los procesos del  Acid House, en Chicago (EE. UU.), y el Detroit Techno. Géneros que fueron previos a lo que se dio en el Reino Unido. Estos llegaron a Europa y allí llegaron crecieron más. La razón por la que me ha interesado eso es porque yo llevo desarrollando un fellowship en el Southern California Institute of Architecture hace un año, en el cual relaciono techno como una narrativa espacial y arquitectónica.

 

También estoy haciendo una investigación alrededor del paisaje postindustrial. Es decir, las edificaciones de tipología industrial que entran en desuso y que, considero, han sido unas de las principales incubadoras culturales de los últimos 50 años: el grafiti, el hip hop, el techno, la música electrónica, los movimientos ocupas, etcétera.

Entonces, esto va un poco hacia entender este tipo de arquitectura como patrimonio, que es algo que la Unesco no ha entendido. Ellos están interesados en los castillos y las abadías. Esto ha generado toda una capa cultural que define lo que es nuestra cultura contemporánea.

Ese filtro fue lo que yo traje a la exposición. La importancia de los contenedores industriales, la influencia de la arquitectura, pero también las conexiones a distintos momentos de esa historia, en distinas partes del mundo. Porque si uno va a hablar de música electrónica uno no puede hablar de la escena del Reino Unido sin hablar de Chicago, de Detroit (EE. UU.), parcialmente de Berlín, Amsterdam o Barcelona. Entonces fue traer a la narrativa el perímetro y los contenedores de esa narrativa.

-¿Cómo integraron las propuestas de los artistas?

Philippa y yo y tuvimos 33 artistas. Lo que hicimos fue generar toda una narrativa alrededor del tema. La primera sala muestra cómo se llegó al rave, un tema primordial en la época porque eran todas fiestas ilegales. Era una época antes de los celulares y las redes sociales, entonces la gente se agrupaba en estaciones de gasolina, llamaba a números donde sonaba una grabación con la ubicación de las reuniones y esto era todo un tema. Esto permitía que la juventud de ese momento generara vínculos y conexiones.

 

Hay gente como Irving Welsch que dice que es difícil pensar el acuerdo de paz entre el norte y el sur de irlanda sin el movimiento Rave, porque en ese momento la juventud estaba dividida y fue a través del rave, que esa juventud comenzó a conectarse y a desdibujar esa barrera entre norte y sur y luego la juventud fue clave para el proceso de paz.

Hay otra sala donde tenemos lo que fue el First Summer of Love, que fue la primera explosión del rave. 

Tenemos otra sala que se la dimos enteramente a la artista Vinca Peteresen. Ella estuvo detrás de festivales, raves, squats y demás desde el 88 hasta el 2004. Esta sala es como el diario de la vida de ella, de cómo vivió toda la vida alrededor de esto.


Luego tenemos la sala de juego, donde hay 15 estaciones para oír distintos géneros de música electrónica, tenemos distintas máquinas como CDJ's, Drum Machines, sintetizadores y demás para que la gente juegue, experimente y vea cómo es el tema. Ahí también tenemos una instalación de Carsten Nicolai (también conocido como 'Alva Noto') que es un músico electrónico, artista de new media muy importante. 

Tenemos otra sala que hace referencia a los estados alterados. Finalmente,  las drogas fueron definitivas para este movimiento. Han sido definitivas para la música electrónica en general, pero esto no se hizo a través de una exposición que dijera cómo se ven las drogas, cuáles son las drogas, cuáles son los efectos, sino que se hizo de una manera más abstracta.

 

Entonces ahí presentamos a Liam Young, un cinematógrafo australiano y arquitecto, y trajimos a Lost Souls of Saturn, quienes también hicieron una instalación. Ellos son un colectivo que está dirigido por Seth Troxler, que es un músico electrónico bastante conocido.

Tenemos otra sala que es la de protesta, entonces es sobre cómo todo este movimiento generó también un movimiento social de resistencia, pues se generó paralelamente al gobierno de Margaret Thatcher, un gobierno completamente opresivo, de ultraderecha. Thatcher trató de legislar el Criminal Justice Bill, que era una legislación para parar el movimiento Rave. No se podía tener aglomeraciones de más de cinco personas oyendo un beat continuo, no se podía estar haciendo fila afuera de un rave, no se podían promocionar los raves. Quería volver todo eso ilegal porque desde el punk no había habido un movimiento que generara esa resistencia, pero sobretodo la unidad. El punk lo hizo un poco más a través de la anarquía y de la violencia. Esto se hizo más a través de la conexión de la gente. 

En la última sala montamos un rave room, donde tenemos DJ todos los días tocando. Una vez a la semana tenemos una noche, hasta las dos de la mañana, que es un rave propio.

-¿cómo llega un arquitecto a investigar la música electrónica?

-Empecé yendo a los primeros raves acá, en Bogotá, a finales de los noventa y principios de los 2000. Eso desencadenó en una afición por la música electrónica. Esto siempre se ha dado muy de la mano a toda esta infraestructura postindustrial. Entonces pienso que de la música electrónica también generé ese interés en visitar las ciudades y en ir a ver siempre las zonas industriales. El edificio donde hacíamos antiguamente la Feria del Millón, fue diseñado por mi oficina. Era una antigua fábrica textil. Entonces eso siempre he tenido ese interés, dentro de mi práctica profesional, académica.

 

Voy a entre tres y cuatro festivales al año. Estoy tratando de perseguir la escena. Hice un posgrado en arte electrónico, pero no lo hice a través de un interés de una práctica artística sino a través de alimentar una práctica arquitectónica. 

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