Reabren las puertas al universo de Nadín Ospina, en Madrid

Después de tres meses de confinamiento, está abierta de nuevo la muestra del artista colombiano Nadín Ospina en el Museo de Antropología de la capital española.

DANIEL GRAJALES T.

Periodista

ARTERIA

 

El capitán ‘Kirk’, el comandante ‘Spock’, el reportero ‘Tintín’, un pariente de ‘Alien’, varios indios nativos americanos y un cacique de la cultura Quimbaya pasaron la cuarentena juntos en Madrid (España), por cuenta del Covid-19.

 

Se dice que estos personajes tuvieron tiempo para todo, hasta para hacerse preguntas como: “¿Cómo nos vemos?, ¿quiénes creemos que somos?, ¿en qué basamos nuestras diferencias y semejanzas con los demás? y ¿cuáles son las líneas que definen nuestra idea sobre nosotros mismos?”.

 

El confinamiento los cogió reunidos porque son parte de la exposición que el pasado febrero abrió al público el artista colombiano Nadín Ospina (Bogotá, 1960), titulada 'Yo soy otro tú', en el Museo de Antropología de esa ciudad.

 

Desde esta semana y hasta el 27 de septiembre, luego de tres meses resguardada de la realidad, la muestra reabre al público siguiendo los protocolos del gobierno español, lo que permite que los visitantes viajen, a través de la imaginación y la reflexión, al mundo aparentemente irreal que Ospina ha decidido plantear, para preguntarse por las relaciones entre las culturales ancestrales, por los alienígenas, por las diferencias que unen o separan al mundo, y por las imágenes producidas en los medios masivos de comunicación.

 

“Esta exposición permite que el público de Madrid se encuentre con mi serie Del otro mundo, hecha hace cuatro años que, paradójicamente, en Colombia no tuvo una resonancia crítica. Resulta que la curadora madrileña Isabel Durán, quien conocía mi trabajo de tiempo atrás, se comunicó conmigo, interesada en exhibirla.

 

“Se trata de una serie que recurre al uso de las imágenes de los medios masivos de comunicación, que han estado presentes en mi trabajo, esta vez centrándome en la imagen de los alienígenas, en cómo la industria del entretenimiento ha abordado este tema”, dice el artista, quien celebra que de nuevo su obra pueda ser vista en Europa.

 

Según enfatiza, la exposición toma fuerza luego del confinamiento, en cuanto lo que busca con ella es preguntarse por “quiénes somos y quiénes son los otros, cómo nos relacionamos con ellos, de qué manera nos vemos”. Para esto, el creador se detiene en la “construcción del alienígena”, dice. “Desde el gobierno de Estados Unidos se construyó un nuevo enemigo, con historias como las de Orson Welles, cuando la gente se convencía de que había una llegada de seres extraterrestres que nos estaban invadiendo”.

Así, los extraterrestres le sirven al autor para plantear, con sus coloridas figuras (como el inflable en gran formato de un quimbaya, titulado Danzante, que se ve en la entrada del Museo), una metáfora sobre la figura del enemigo que intentó ser atribuida a los seres de otras galaxias. “Ser enemigo se puede ampliar a los rusos, los alemanes, los mexicanos, los japoneses, los árabes, los colombianos, a ese alien cualquiera que forma parte del imaginario del enemigo que ataca al imperio. Es una forma muy sofiticada de construcción de los medios que ha llenado un espacio muy importante en la comunicación mundial”.

 

La curadora de la muestra ha dicho que lo que hace el colombiano con esta exposición es hablar de la interculturalidad, en cuanto “Ospina nos propone encuentros que, por inverosímiles que parezcan, suponen una confrontación como personas y como sociedad con nosotros mismos: nativos americanos, monstruos, seres precolombinos, alienígenas, reunidos todos en el mismo territorio, en la casa de la humanidad”.

 

El pasado y lo popular

Otro de los aspectos que destaca Nadín Ospina de su muestra en Madrid es la mirada al pasado, a la historia de las culturas ancestrales. “Hay un traslapo hacia el pasado, hacia ciertas formas de arqueología especulativa que me han interesado mucho por mi afición al tema precolombino.

 

Se dice que las grandes civilizaciones antiguas han tenido en su formación, en su germen, presencia de alienígenas, que han sido seres de otros planetas quienes han construido esta serie de pirámides y piezas extraordinarias. Esa es una manera despectiva de decir que los habitantes de estas tierras fueron incapaces de construir estas maravillas, con ese factor universal de quién fue capaz de construir lo que conocemos”.

 

Yo soy otro tú es, según su creador, una sola instalación de su trabajo en el Museo de Antropología, porque no cree que haya obras separadas sino más bien una conversación entre sus piezas, que están divididas en los capítulos: ‘Encuentros’, ‘Americanos’, ‘Retrato de familia’ y ‘La medusa’. Son 25 obras, hechas en bronce, aluminio o resina de poliéster, que ocupan casi 500 metros cuadrados, cuatro salas del centro cultural.

 

Si tuviera que elegir una pieza “imperdible”, esa sería La balsa, una escultura de bronce pintado, que recuerda La balsa de la Medusa (1819. Théodore Géricault. óleo sobre lienzo), en cuanto, en esta época de pandemia, “tiene una pertinencia absoluta, con los marcianos en esa patera que se está hundiendo, acompañados de videoarte del mar, y nos habla del otro que llega, que se acerca, que está perdido en un mar de confusiones, como las que todos tenemos en nuestro encierro.

 

"Somos cada uno de nosotros aquí en Colombia cuando nos encontramos con el venezolano, o los ciudadanos del mundo cuando nos topamos con cualquiera que está en la calle en un grito de auxilio”.

 

Ospina precisa que la aceptación que ha tenido entre el público su trabajo tiene que ver con la cultura popular. Entonces, recuerda cuando al artista colombiano Bernardo Salcedo le preguntaron por él: “Bernardo Salcedo, el gran artista colombiano pop, que no me quería mucho, decía ‘lo que pasa es que Nadín no es un artista pop, es un artista popular’, diciendo que la gente podía entender muy fácilmente mi lenguaje.

 

"Y es verdad, la gente puede entender imágenes sacadas de la cultura popular, del pasado precolombino, que todos reconocen. Y hay más, hay una trampa para el ojo, porque es aparentemente tan familiar que atrae a los niños, a los adultos, con el lenguaje de la televisión, del cine, como una trampa que te hace pensar, una comunicación irónica. La gente sale de la exposición con algo más de lo que venía a buscar, con preguntas que están ahí camufladas”.

 

Finalmente, confiesa que está trabajando en una serie inspirada en la naturaleza. “Viene la preponderancia de lo pequeño, que tiene que ver con las aves de colombia, alusión a las imágenes de la Expedición Botánica, que llevo tres años desarrollando, trabajando como un carpintero, con audiovisuales, piezas tridimensionales y sonido. Parte de la exhibición es un vídeo que se llama “Muticia”, que tiene todo que ver con la expedición botánica”, concluye.

Mira una entrevista en vivo en Otro Día Más, con Nadín Ospina.

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