El curadorJosé Roca busca que la Bienal de Sídney 2022 sea racional y sustentable

El curador colombiano José Roca, elegido como director artístico de la Bienal de Sídney 202, habló con ARTERIA del reto que significa organizar el evento en el momento actual.

Octubre 4 de 2020

/Archivo ARTERIA

Diego Guerrero
Editor
ARTERIA


José Roca sigue siendo uno de los curadores colombianos con más exposición en el exterior. Su carrera, aunque a un ritmo pausado, sin cumbres repentinas, siempre parece ir en ascenso. 


Drector artístico de Flora Ars + Natura, su reciente nombramiento como director artístico de la Bienal de Sídney, para el 2022, es un buen reto para quien empezó siendo guía del Museo de Arte Moderno de Bogotá, más adelante director del programa de artes del Museo de Arte del Banco de la República, curador en jefe de la Octava Bienal del Mercosul (Porto Alegre, Brasil), curador de la Trienal Poligráfica, director artístico de la trienal Philagrafika (Filadelfia, EE. UU.) y curador adjunto de arte latinoamericano para el Tate, de Londres.


Si bien faltan dos años para que se cumpla la fecha –habría de esperarse que para entonces ya la COVID-19 sea cosa del pasado– la preparación ya empezó y se ciñe a las restricciones actuales, con un fuerte enfoque en sostenibilidad y colaboración. Roca habló con ARTERIA.


“El año pasado me invitaron a que participara en el concurso para director artístico de la Bienal de Sidney –cuenta Roca–.  Mandé el proyecto y un comité lo seleccionó como finalista. Luego, a principios de este año, viajé a Australia para defender el proyecto ante el comité de selección y lo seleccionaron”.


Después de ser escogido, el curador colombiano se ha dedicado a dar forma a su proyecto y juntó un equipo con curadores de Sídney. La Bienal no tiene sede propia por lo que para arriendan lugares para la exposición.


“Alquilan un galpón industrial que queda en una antigua prisión en una isla o los museos de la ciudad dejan cada dos años parte de sus salas de exposiciones temporales para que se exhiba la Bienal allí. Lo que hice fue trabajar con esas instituciones para escoger un curador que fuera parte de su equipo y con ellos curar colectivamente la exposición”, explica Roca.


Por ahora, su propuesta solo tiene líneas de acción pues lo desarrollará con el equipo. “Tiene que ver con mi trabajo anterior como curador y, particularmente, el trabajo en Flora, pero no es un proyecto terminado. Mal haría yo tenerlo terminado cuando apenas estoy empezando a trabajar con el equipo”.


Usualmente, los curadores suelen visitar talleres de artistas para sus propuestas, lo que en el caso de las bienales internaciones, implica realizar viajes a diferentes países. En este caso Roca cree que debe ser consecuente con el tema de respeto con la tierra, que tiene que ver con su proyecto.


“Muchas veces hacemos convenciones de ecologistas en Tokio y no nos damos cuenta del costo que tiene para el plantea que todos viajen allí (por la huella de carbono). Si hacemos una exposición sobre el tema de la sostenibilidad tendríamos que hacer las cosas de manera sostenible. Hay que reflexionar sobre las mismas condiciones de posibilidad del proyecto.


"Estamos viendo formas de hacer que esta bienal siga manteniendo el espíritu de que sea un lugar donde se presentan reflexiones importantes a través de obras artísticas potentes, pero con otras formas de hacer. 


"Tal vez, mediante producción local, reproducción… no tanto haciendo viajes de pesquisa sino de confirmación una vez que uno ha hecho la investigación, mirando procesos que ya están en curso y, así, convertir a la bienal en catalizadora de esos procesos: no tanto actuar como un descubridor de artistas ni invitar a artistas para que hagan un proyecto nuevo. Todo eso es una forma de manejar mejor los recursos”, plantea el curador.


El tamaño de Australia es otro tema. Por eso es consciente de que las personas que viven en una ciudad no estarían necesariamente dispuestas a ir viajar a Sídney para presenciar el evento, por lo que una de las posibilidades sería trabajar con entidades de distintos lugares del país.


“Hay que pensar de qué manera se puedan vincular instituciones, coproduciendo proyectos que sean presentados en los lugares de origen y en la Bienal o haciendo una selección como una exposición hija de la gran exposición de la Bienal, que pueda viajar a diferentes sitios en Australia”, dice Roca.

El significado de una bienal en la actualidad

Aún es demasiado pronto para entender el impacto de la pandemia con relación a la manera en que en adelante el arte va a ser observado y vivido, y no deja de ser una incógnita cómo influirá en este tipo de eventos: si potenciará o no a las bienales, por ejemplo.


En todo caso, opina el curador, las bienales son hechas principalmente para el público local y, en un término más amplio para los artistas participantes y, claro, para los diferentes integrantes del sector del arte, en la medida de que se convierten en espacios de encuentro en el que se establecen relaciones y tejen ideas.


“Si bien hablé de racionalizar los viajes, pues no tiene mucho sentido para mí ir a ver muchos artistas para luego discutir con los curadores y, al final, escoger unos pocos, no quiere decir que no vayamos a visitar talleres cuando esté interesado en una práctica específica ni que los artistas no vayan a venir, porque para los artistas es una experiencia de colegaje que los hace crecer muchísimo. No es que vayamos a hacer una cosa virtual solamente, sino que hay que racionalizar los recursos”.


Resalta que en las bienales la ciudad y el público local se beneficia de las tendencias e ideas que llegan del exterior. Es un evento que mueve a la ciudad y al pensamiento.


 “En Bogotá, nadie venía porque como no hay bienal no venían curadores ni artistas ni galeristas para ver que se hacía aquí. Esa ausencia la suplió Artbo. En el caso de las bienales, el público del exterior que llega mira lo que se hace localmente y eso es importante para los artistas locales, y también para que el público local pueda ver lo que se hace por fuera.


Por eso un público como el de San Pablo (Brasil) está tan al día de los movimientos del mundo: porque cada dos años están los artistas más interesantes de todo el mundo en su bienal”.


Puede decirse que el trabajo apenas empieza y promete ser un reto diferente a la manera tradicional en la que solía realizarse antes de que el mundo fuera afectado por la COVID-19, más con el enfoque colaborativo y de sostenibilidad.


“Ahora no podemos hacer las cosas como las hacíamos siempre. Vamos a ser más racionales. No quiere decir que no será internacional tendrá su huella de carbono, pero estará un poco más consciente y tratando de reducirla para ser consecuente con el tema”.

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