Un mural para la Internet

Conozca el trabajo inédito que hizo Jaime Franco durante seis meses en SN maCarena a puerta cerrada y haga el recorrido virtual de su exposición. 

Noviembre 9 de 2020

12 fotografías de 37cm x 38cm, que ampliadas en papel de algodón de 220gr / Fotos cortesía del artista

El efecto inesperado de la pandemia transformó las galerías en espacios de experimentación. Tal es el caso de SN maCarena que, debido a la pandemia, transformó  la exposición CATÁBASIS del artista Jaime Franco en un proyecto que tuvo acogida en redes sociales y se convirtieron en una serie de fotografías disponibles en la página del espacio.


Catábasis es un término griego que hace referencia a un descenso purificador. Para el artista, el barro por su carácter dúctil y noble permite materializar una constante transformación que representa el efecto de ese descenso. Las dos ideas -la del descenso por un lado y la de la mutación por el otro- habrían de tener muchas correspondencias con las circunstancias que vividas por los cambios drásticos que ocurren actualmente en el mundo entero.


Fue un reto para el artista y los miembros del espacio, puesto que las condiciones tienen una textura especial a partir de la aplicación de barro obtneido de una investigación realiza en Necoclí (Antioquia) y agua dando pie a una serie de variaciones al rededor del tema de la espiral.


En palabras del curador y crítico de arte Andrés Gaitán, la exposición es una clara alusión a “bajar corporalmente así como bajar geográficamente, ha sido, entre otras apelar a esa disposición de “unidad” donde los cuerpos se necesitan los unos a los otros para poder producir una reflexión histórica, orgánica y estética. Con ese material (lodo), a veces tan despreciado, Franco sacará sobre una pared oscura, esas formas geométricas que tratarán de unir un mundo con el otro.”


Cada semana con la ayuda de espátulas, trapos, llanas y rodillos se borraba parcialmente una imagen dando pie a una nueva variación que luego sería borrada en la siguiente oportunidad. La pared que en un principio estaba pintada de un color oscuro fue cubriéndose paso a paso con un barro volcánico verdoso que al secar evocaba el blanco de las cenizas.


Desde un principio pensaron en desarrollar un mural en una de las salas para complementar la selección de dibujos, pinturas y grabados que iban a estar exhibidas. Sin embargo, al verse forzados a cerrar, el proyecto que en un principio era de dos meses se prolongó a casi seis y tuvieron que crear una estrategia para darle vida fuera del espacio físico. Si bien el público no podía ir a ver el mural, el mural estaba siendo registrado constantemente por el artista y el equipo del espacio y circulando el proceso en redes como Instagram y Facebook.


Tal como explica el artista, la obra “llegó a un público distinto desde otros lugares del mundo. Permitió alargar los tiempos, la exposición duró más de seis meses y eso dio pie a que este diálogo tuviera más desarrollo”.


Para quienes quieran conocer más de acerca del proceso, pueden encontrarla queda resumida en un video corto, editado por el mismo Franco y para quien resume este proyecto “como una pulsación en la que la obra parece sumergirse en el propio lodo para volver a surgir poniendo de presente que lo único permanente es el cambio”.


De este trabajo de seis meses, no quedan sino cinco copias de un registro de doce fotografías en papel algodón y las fotos de las redes sociales. La exposición concluyó la semana pasada con la limpieza total de la pared permitiendo pintarla de nuevo para un nuevo evento ratificando de esta manera el carácter efímero del proyecto.


Vea recorrido virtual de la exposición digitalizado por Óscar Monsalve.

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