Las artes escéncias como método para la educación

La educación y el arte como procesos que deben complementarse para ejercer la práctica cultural fue uno de los temas de discusión en el encuentro ‘Conexión Hemisferio’, que contó con la participación de la profesora española María Acaso y el gestor cultural colombiano Santiago Pinyol.

María Acaso con integrantes de LaAgencia: Santiago Pinyol, Sebastián Cruz, Mónica Samudio y Mariana Murcia. /Foto: cortesía de Juan Sebastián García.

El término “conferencia bailable” sonará, sin duda, extraño, pero fue lo que sucedió en uno de los momentos del encuentro ‘Conexión Hemisferio’, evento convocado por el Minsiterio de Cultura y la Agencia Española para la Cultura,  que  se lleva a cabo en la Universidad Pontificia Javeriana.

 

Guiado por la experta española María Acaso y el colombiano Santiago Pinyol, la experiencia giró en torno a la convergencia entre arte, educación y comunidad. La actividad tuvo lugar entre las 9 de la mañana y las 4 de la tarde del jueves 7 de junio.

 

En la jornada de la mañana, alrededor de unas 30 personas ‘jugaron’ a ser un salón de clase, empleando el arte y la cultura como metodologías de aprendizaje. Acaso y Pinyol demostraron cómo se pueden convertir los espacios de aprendizaje en escenarios cargados de sentido mediante la cultura y el arte.

 

Acaso lleva 24 años trabajando en la confluencia de las artes y la educación, a través de su oficio como profesora de la Universidad Complutense de Madrid, con publicaciones y con distintos proyectos que abarcan lo académico y lo popular; lo teórico y lo práctico.

 

“Algo que es muy importante, es que es la primera vez que se hace un evento especializado en artes vivas y se invitan especialistas en educación. A mí me parece muy acertado, de hecho. La sesión de hoy está centrada en las relaciones de las artes vivas y la educación”, dice Acaso.

 

Pinyol hace parte de La Agencia, un grupo de personas dedicadas a realizar proyectos de arte, específicamente, explorando las artes y la educación desde lo local e incentivando la cultura y el arte como elementos centrales en el aprendizaje. Según opina, “hay un agotamiento de las formas tradicionales, tanto de la educación como del arte. Lo que a nosotros nos interesa es ver el arte como pensamiento artístico y como una herramienta que permite acercar estrategias y contenidos que ya existen en los sitios tradicionales, pero empleándolos de otras formas para tener un contacto más directo y un impacto más grande en el público o en el contexto local”, dice Pinyol.

 

En la conferencia ambos ponentes  expusieron varias reflexiones sobre los métodos que podrían utilizarse para generar, a partir de la curiosidad producida por el arte, que las personas interioricen el aprendizaje y así, convertir a las artes vivas en un proyecto educativo.

 

“La experiencia de las artes escénicas es mucho más sexi y mucho más poderosa que la experiencia pedagógica tradicional. Por eso los profesores tienen que aprender  de las artes escénicas y ahí es cómo las artes son una herramienta para el mundo educativo y acaban rompiendo con el agotamiento de lo tradicional”, asegura, por su parte, Acaso.

 

Al respecto Pinyol agrega que “hay que abandonar ese paradigma de visión clásica entre gestión, producción y espectador. Creo que esas categorías no sirven así. Ahora, el gestor también es productor, es público y tiene que entenderse como parte de un proceso creativo y educativo. Ese cambio de paradigma se aterriza concretamente en dejar de pensar la educación como un subelemento y repensarla como un elemento central”.

 

El programa del día jueves en el encuentro Conexión Hemisferio terminó planteando una serie de preguntas relacionadas con las acciones que se deben emprender para entender la educación como proceso de aprendizaje. Este se fortalecería en la medida que sea permeado por las artes.

 

“La escuela es un performance, ocho horas durante catorce años. O sea, la cercanía que hay entre el hecho artístico y el hecho pedagógico es enorme, sobretodo de las artes escénicas. Pero no lo vemos así”, dice la educadora y productora.

 

Según ella, normalmente creemos que la educación no tiene nada que ver con el arte. Sin embargo ella destaca la similitud entre ambas, al decir que “la comparativa de la caja negra con el salón de clases y el profesor con el autor y el público con los estudiantes es tan cercana que debemos empezar a ver el hecho pedagógico como un hecho de las artes vivas”.

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