Un observatorio de maíz y una proyección gigante concursan por el Premio Luis Caballero

María Buenaventura y Edwin Sánchez inauguraron en la Galería Santa Fe, ‘Alguna vez comimos maíz y pescado’ y ‘Torcido’, respectivamente, las dos últimas exposiciones del X Premio Luis Caballero.

Febrero 16 de 2020

Una proyección de casi 24 metros de ancho y 4,7 metros de alto hace parte de la propuesta que Edwin Sánchez presentó para el Premio Luis Caballero. En la proyección se pueden ver palabras gigantes en inglés, declaraciones traducidas del español sobre proyectos de renovación e inversión económica en el centro de Bogotá.

En la misma sala, Sánchez dispuso un monitor, el cual reproduce un video de lo que parecen ser turistas extranjeros de visita por el centro histórico de Bogotá. La pieza audiovisual tiene una marca de agua que dice “Shutterstock”, en referencia a la empresa del mismo nombre que comercializa imágenes genéricas, que le da un tono irónico a la obra.

​"Torcido es una instalación que piensa los fenómenos propios de la zona de tolerancia del barrio Santa Fe a través de un concepto estructural: el ocultamiento, que se presenta tanto en los métodos usados por las políticas administrativas, como en el actuar de los individuos al enmascarar sus deseos más íntimos”. Afirma Sánchez al respecto de su obra.

El próximo 10 de marzo, Sánchez presentará una modificación de la exposición que ya abrió. “Habrán cambios en el espacio”, dijo del artista.

Sánchez estudió diseño industrial y después se especializó artes plásticas, desde donde ha explorado su interés por la crónica, acudiendo a veces a escenarios de clandestinidad en búsqueda de historias ocultas para hablar de las facetas humanas que compartimos pero escondemos por pudor. 

 

Por su parte, María Buenaventura dispuso en tres hileras, 7 toneladas de ladrillos de adobe que obtuvo de una casa antigua de Ubaté, apilados de a tres. También situó sobre el piso más de 20 “observatorios de maíz”: platos hechos con arcilla negra de La Chamba (un municipio en el departamento de Tolima), sobre los cuales parecen flotar granos de maíces nativos del altiplano cundiboyacense, pegados con cera de abejas obtenida en la localidad de Usme, en Bogotá, a agujas de acupuntura que los sostienen y dan el efecto de ingravidez, además de proyectar la sombra del maíz sobre el plato. En la biblioteca de la sala, hay una bandeja de madera sobre la cual se pueden coger e incluso llevar elotes de los tipos de maíz presentados.

​La propuesta de Buenaventura incluye un observatorio de maíces locales, un comedor conformado por una hilera de mesas traídas de riberas bogotanas y los textos de una historia de búsqueda. Para su proyecto, Buenaventura también trasportó hacia la galería Santa Fe siete toneladas de ladrillos de adobe de 300 años de antigüedad, según calculó la artista junto a habitantes de la vereda La Isla, en el límite en Ubaté y Guachetá (Cundinamarca), de donde los obtuvo.

Para la artista, el propósito de la instalación es “recordar a los bogotanos la existencia de los maíces nativos y del pez capitán y otros pescados del río Bogotá que comíamos habitualmente antes de que el río fuera convertido en una alcantarilla”.

Durante la inauguración, la artista ofreció comida hecha con maíz a los asistentes y, el próximo 14 de marzo, ofrecerá en la sala de exposición un festín con pescado y torta de maíz para artistas, activistas y organizaciones defensoras de los ríos.

Buenaventura fue la coordinadora de formación del 45 Salón Nacional de Artistas, a través de su proyecto, titulado ‘Antes del amanecer’. La artista tiende a incorporar énfasis pedagógicos en sus proyectos.

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