Los adversarios de la guerra, retratados por María Elvira Escallón

La finalista de la décima edición del Premio Luis Caballero presenta su proyecto ‘En el fértil suelo – Travesía’, en el sótano del Museo de Arte Moderno de Bogotá.

Octubre 06 de 2019

El proyecto ‘En el fértil suelo – Travesía’, de María Elvira Escallón, tuvo su origen en un gesto que la artista realizó en 2017 frente a la biblioteca Luis Ángel Arango, en Bogotá, luego de encontrar en la Ilíada una frase que identificó con el ambiente que se vivió en Colombia tras el Plebiscito en el que se votó en contra del Acuerdo de Paz.

 

Detuvieron los corceles,

bajaron de los carros

y dejando las armaduras en el fértil suelo

se pusieron muy cerca los unos de los otros

(Ilíada, canto III).

 

“Es un párrafo que describe un episodio: el momento en el que los líderes de los ejércitos toman a decisión de detener esa cruenta guerra. Aqueos y Troyanos después de 10 años de lucha se desarman entonces en el campo de batalla. La estrofa se situó en la fachada de la biblioteca. Describe la situación en que dos enemigos históricos están frente a frente sin armas, igualmente expuestos y vulnerables. Era compatible totalmente con nuestro ambiente de tensa calma que subsiste hoy, cada vez más tenso”, explica Escallón.

 

La artista rescató esta frase para su propuesta de proyecto en la décima edición del Premio Luis Caballero, reconocimiento que ya obtuvo en 2003, la cual se puede ver hasta el 3 de noviembre, en el sótano del Museo de Arte Moderno de Bogotá (Mambo).

 

Como preámbulo de la muestra, antes de entrar a la sala que aloja la exposición, se encuentra esta frase en gran formato, sobre una pared. En el espacio principal dos videos, una serie de imágenes y una instalación dan cuenta de los sentimientos de dos adversarios.

 

“Durante las pesquisas para este proyecto encontré una imagen que llamó mi atención y que apareció por primera vez en el siglo V A.C. Nos presenta dos seres que, a pesar de grandes impedimentos, han sabido encontrarse para poder avanzar”, explica la artista.

 

Se trata de El ciego y el tullido, imagen que se ve en diferentes versiones -exhibidas como parte del proyecto- hechas por artistas como Lucien Jonas, Jean Turcan, Daniel Nikolaus Chodowiecki y Johannes Sadeler, en distintas épocas.

 

“Esta figura es interpretada según el contexto.  Yo los percibo hoy como antiguos adversarios que vuelven de la guerra”, dice Escallón. Además, esta interpretación fue trasladada a un video, pieza central de la muestra, que retrata a un hombre ciego, con bastón en mano y aparentemente herido, que lleva a cuestas a un hombre mutilado que no puede sostenerse por su cuenta.

 

“Vemos momentos de la travesía de esta figura del ciego y el tullido. Cada época ha interpretado a estos personajes de una manera diferente, a veces se toma como el elogio a la dificultad o como el ejemplo de la fuerza o de la perseverancia. 

 

"Yo lo veo hoy, desde aquí, como antiguos adversarios que recorren juntos un territorio. El fértil suelo es una forma de retomar un pedazo de la frase de la Ilíada para aludir a este país que todos pensamos como fértil. Y aquí, hay ahora más de diez mil excombatientes volviendo de la guerra”, reflexiona Escallón.

 

En la exposición también se ve el anhelo de los excombatientes de volver a tener vidas lejos del conflicto o de por fin poder tener una casa y una familia, a través de un video cuya imagen es siempre la misma: un lavadero sobre el que reposan tres ollas, al fondo una ventana por la que se ve un paisaje rural y una cuerda que sostiene el pantalón de un niño, un vestido y una camiseta de hombre. La escena estática es acompañada por ruidos de pájaros, gallinas y de unos huevos siendo batidos.  

 

“Es ese anhelo de tener una vida fuera del concepto de un ejército, pero también es un poco un sueño. Quise condensar eso y hablar de lo frágil y vulnerable que es la vida campesina”, dice Escallón.

 

La exposición termina o empieza, según el espectador, con un corredor lleno de puertas de casas, que funcionan como una metáfora de los caminos que se han recorrido durante medio siglo en Colombia para ponerle fin a la guerra.

 

Por mí, el corredor hubiera sido infinito. Siento que cada puerta tiene una historia, cada una tiene su marco y han sido removidas del lugar al que pertenecían. Algunas tienen calcomanías encima, otras tienen cerraduras que fueron forzadas; para mí es como una imagen de la guerra”, comenta.

 

Para la artista, el proyecto también tiene la intención de sensibilizar sobre la situación que viven las personas que vuelven de la guerra.

 

“He sabido que ese es un retorno muy solitario, porque ese ejército fue una familia para ellos. Muchos han dicho que se han sentido huérfanos… muchas veces tampoco son esperados, deben dejar atrás hábitos”, cuenta Escallón, quien tuvo la oportunidad de hablar con excombatientes y escuchar sus experiencias.

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