‘La Dany’ encantó al público con su teatro callejero

'La Dany' Castaño se presentó, el 14 y 15 de septiembre, en Espacio Odeón y en la Cinemateca Distrital, en Bogotá, como parte del 45 Salón Nacional de Artistas.

Septiembre 18 de 2019

 ‘La Dany’ Castaño saca de unas bolsas negras y de una maleta ropa, muñecos, ollas, zapatos y pelucas -todos usados-, que apila en un montón y ubica en la calle, frente a las escaleras de Espacio Odeón, institución ubicada sobre la Avenida Jiménez, en Bogotá.

 

Luego, se pone una peluca rubia, se recoge el pelo falso en dos colas improvisadas y se mete en un vestido rojo plisado, que es prestado. Aún no está lista para comenzar su espectáculo callejero: antes se pone unas gafas negras sin lentes y de marco ancho y mira los objetos del suelo, que empieza a mover de un lado a otro, organizándolos estratégicamente para su obra de teatro, que está por comenzar. Mientras tanto, el público que está allí para verla se organiza alrededor, algunos se sientan en las escaleras y la miran con curiosidad.

Con micrófono en mano, ‘la Dany’ (1967) dice que en los 20 años que lleva viviendo en Bogotá, es la primera vez que se presenta. Es una mentira piadosa, de esas que cuenta como parte de sus “historias de la vida real”, como ella las llama, en las que aparece como un personaje más que interactúa con esos muñecos que cobran vida gracias a su voz.

Uno a uno, presenta a un bebé gigante, a un bebe minúsculo, a una muñeca que parece una niña de cinco años y a otros personajes de su obra. Cuando los bota al suelo, suena una canción de Selena y sin entonar canta.

 “Como la flor / Con tanto amor / Me diste tú / Se marchitó / Me marcho hoy / Yo sé perder / Pero / Ay ay ay / Cómo me duele”.

“Las palmas, gonorreas”, sentencia ‘la Dany’ con acento paisa, se ríe y agarra una lata de espuma y lo echa sobre los espectadores. Luego, coge a sus muñecos y empieza a actuar, como lo hacen los niños pequeños, que imaginan historias con sus juguetes.

A ‘la Dany’ le gusta usar groserías, las usa en cada frase, para referirse al público, al DJ y a sus personajes. A estos últimos se refiere con violencia, les crea historias difíciles, los golpea contra el suelo, los lanza lejos y los 'mata', antes de darles paso a nuevas historias, en las que el desenlace es el mismo.

En su espectáculo es transgresora y el público no hace más que reír ante sus ocurrencias, su naturalidad para narrar, sus payasadas -como retirarse su caja de dientes postiza y sacar la lengua, mientras hace muecas- y las mentiras que inventa –como decir que es venezolana-.

 

-¿Entonces, de dónde eres realmente?

-Yo vivo en Medellín. Esta es la segunda vez que me presento en Bogotá. La primera vez fue con Germán Arrubla, que también hace artes plásticas.

 

-¿Los muñecos y la ropa son tuyos?

-Cuando vi la maleta que podía llevar se me fue la vida, porque no pude traer los míos. Me compraron acá cosas y yo improvisé. Me morí. Esos de allá (señala unos juguetes) son prestados. Una peluca y un vestido que me encantó me los prestaron.

 

-¿Por qué es vital que sean objetos usados?

-Porque yo fui de la calle. Yo sufrí tanto, yo dormí con ladrones y ‘sacoleros’, desde chiquita. Porque en mi casa me discriminaron por ser travesti y gay. Me echaron a los siete años y cogí la calle, no porque quería, sino por cosas del destino. Llegué al Centro (de Medellín) y allá empecé a hacer teatro, a bailar en los semáforos, a hacer reír a la gente, a disfrazarme de reina y de princesa. Yo me le robaba los brasieres y los calzones a mis hermanas y a mi mamá, para poder ser mujer, y me ponía rellenos de medias. Me ponía también papel periódico, eso tallaba mucho. Hoy ya no lo necesito, no con silicona, sino con hormonas.

 

-¿Todo es improvisado?  

-Sí.  Cuando lo preparo me va muy mal, no me salen las cosas, lo siento muy plástico, muy plagiado. En cambio, cuando es improvisado, todo me sale a la perfección. Entre más objetos tenga, más puedo improvisar.

 

-¿Es teatro o ‘performance’?

-Para mí es el teatro de ‘la Dany’, siempre lo llamo teatro callejero, porque siempre he estado en la calle haciendo lo mismo. Cuando me dicen ‘performance’, yo digo ‘¡No, teatro callejero!’.

 

-¿Qué es ‘performance’?

-Lo que yo hago.

 

-¿El teatro es una forma de sanación?

-Sí, es mi forma de pasar bueno y de subsistir. Yo soy feliz con mi cuerpo, un hombre me dañó el rostro y le agradezco, porque he hecho feliz a mucha gente con sacarme los dientes, se presta mucho para las cosas cómicas.  Me acepto tal como soy. No soy rica, no tengo plata, pero soy famosa, tengo cualidades, tengo unos sentimientos maravillosos.

 

-En tu espectáculo, la violencia es vital para hacer reír…

-Soy como el payaso, soy feliz haciendo reír al público, pero nadie sabe mi dolor por dentro, lo que yo necesito, pero no lo demuestro. En mis obras de teatro hay mucha violencia, porque a mí me han maltratado mucho, mi papá me dio mucha madera, me pegó demasiado. Mi mamá, ¡qué calidad de mujer! Tuve un hermano que me persiguió con una escopeta por lo que yo era. Hoy por hoy ya lo perdoné, lo adoro.

 

 

-¿Cómo descubriste el teatro?

-Cuando en la escuela hacían dinámicas yo me ofrecía, hacía de ‘mariquita’, todos me decían golosa, afeminada, pero yo era tolerante. Luego, comencé mis obras de teatro en el Parque de Bolívar. Tuve dinero, lamentablemente fracasé, pero ayudé mucho a los 'gamines'.

 

-¿Dónde te estás presentando ahora?

-No he vuelto a hacer esas obras en la calle porque cerraron el Parque de Bolívar para arreglarlo, fue muy duro. Estoy haciendo obras por el Museo de Antioquia. Cuando abran el Parque de Bolívar, lo seguiré haciendo, a las 7:30 de la noche. Después voy a esperar a ver si vienen contraticos, cosas que me ayuden a mí para poder comprar lo que yo tanto necesito, cosas personales y para el ‘show’.   

 

-La gente en Medellín te reconoce mucho, ¿te gusta?

-Sí, me fascina. El día que no lo hagan, pues se olvidaron de mí.

 

-¿Ese es tu mayor miedo?

Sí, Eso sería muy triste y doloroso.

 

-Después de cuarenta años de actuar en la calle, ¿piensas retirarte en algún momento?

-Haré esto hasta la muerte y en la calle, desde que no llueva. Si llueve, pues me gustaría hacerlo en un teatro y si es en verano, pues fantástico en la calle, porque sale a la perfección. En un espacio no lo haría de forma permanente, porque la calle es donde yo viví y donde triunfé.

 

*La Fundación Arteria es entidad asociada al 45 SNA.

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