¿​Por qué tener performance en una feria comercial?

La 'performance´resulta ser una práctica artística que cada vez llama más la atención. Pasó de ser algo extraño y lejano, casi solo para espacios no comerciales a verse, incluso, en ferias.

Septiembre 20 de 2019

La performance es tendencia, ya no es una práctica no canónica para el medio del arte. Por esto, no resulta extraño que, en septiembre, mes en el que se realizan varios eventos de arte en simultánea en Bogotá, más de uno presente en su agenda a performistas. 

 

Pese a su popularidad, el performance ha encontrado retos en el mercado. Todavía hay muchos artistas a los que se les dificulta vivir de esta práctica. Mientras que algunos se dedican a la enseñanza, otros optan por vender su trabajo a través de los restos o residuos que quedan de la acción, o a través de fotos y videos.

Justamente a través de registros fotográficos y audiovisuales es que los artistas del performance han vendido y venden todavía su obra. Sin embargo, el mercado se está adaptando y han surgido nuevos intercambios comerciales a partir de esta práctica, como la comisión de ‘performances’, por parte de una institución, o que un artista se acerque a un privado para que lo patrocine. Además, ha habido casos en que los privados son coleccionistas.

Otra opción es crear acciones que puedan ser ejecutadas por otras personas y vender los derechos de reproducción de la obra o también pagar a un artista para interpretar un performance que ya hizo alguien más.

 

Para este año, la sección ‘Proyectos’, de la feria Artbo, curada por Aaron Cezar, fundador y director de la Delfina Foundation, quien además fue cocurador el programa de performance de la Bienal de Venecia de este año, lleva por título Performance in Practice (‘Performance en práctica’).

 

“Los artistas que seleccioné para participar en ‘Performance en práctica’ entienden la performance como una manera de procesar el mundo a nuestro alrededor. Ellos crean significado a través de la (re)creación, la encarnación y la interacción con el público, entre otras estrategias. Además de los trabajos en vivo, ‘Proyectos’ incluye documentación sobre performances históricos y más recientes. Estas fotografías, videos y material de archivo intentan rastrear la experiencia en vivo y el acto como una manera alternativa de registrar y reescribir la historia”, explica Cezar sobre la sección.

 

Once galerías participan este año en la sección ‘Proyectos’. Por ejemplo, la galería Rolf Art, de Buenos Aires, presentará Intempestivas (1992-1993), obra que presenta 50 televisores antiguos con imágenes creadas por José Alejandro Restrepo, la interpretación en la guitarra eléctrica de Santiago Zuluaga y los movimientos de María Teresa Hincapié. Espacio El Dorado presentará el trabajo de Julieth Morales, cuya instalación integra video, textiles y dibujos, a través de los cuales aborda temas como el feminismo, colonización y el indigenismo.

 

El artista británico William Mackrell, representado por Ryder Projects y Krinzinger Projecte, mostrará Interruption (2018), con vocalistas que interpretan las pulsaciones de luz de bombillas fluorescentes a punto de fundirse con su voz. Andreas Galvani, representada por la Galería Revolver presentará trabajos con neón y performances como parte de la serie Instruments for Inquiring into the Wind and the Shaking Earth (2018-2019). También se mostrarán obras de Nicolás París (Elba Benitez), Johanna Calle (Galería Moisés Pérez de Albéniz), Fernando Arias (FORO.SPACE) y Carlos Castro Arias (LA Galeria).

 

También serán exhibidos objetos que podrían ser considerados performáticos por la manera en que fueron producidos, recibidos o interpretados, según explica Cezar. Estos incluyen una videoinstalación de Dona Conlon (representada por Diablo Rosso), los trabajos en cerámica de Manuel Mendoza Sánchez (Embajada) y dibujos y textiles de Iván Navarro (Sketch). “Estos trabajos amplían nuestro entendimiento de la performance, entendido como el teórico Jonah Westerman lo describió: ‘una serie de preguntas e inquietudes sobre cómo el arte se relaciona con la gente y la sociedad’”, añade Cezar.

 

“Creo que parte del interés creciente en las performances en vivo es el valor de la experiencia en sí misma. Como sociedad, nos estamos acostumbrando a experimentar la vida a través de redes sociales. Estos medios no siempre pueden capturar con precisión una performance en vivo y cómo se siente estar presente en el mismo lugar o incluso como participante. La performance también suele ser sobre el cuerpo y como humanos podemos reconocer la fuerza, vulnerabilidad y la fragilidad del cuerpo

 

“La performance presenta la oportunidad de enfrentarse a ideas de una manera más urgente, pero también hay un riesgo con la performance siendo solo una forma de entretenimiento en eventos de arte. Con frecuencia, la tendencia es usar la performance para crear un evento más vívido, en vez de respetar la performance como otro modo de comunicarnos y de considerar el mundo a nuestro alrededor. Con ‘Proyectos’ hemos intentado no hacer un espectáculo, sino más bien dibujar sobre la accesibilidad de la performance para ampliar las audiencias. La performance puede reunir tantas disciplinas: música, danza e incluso ciencia, si consideramos la presentación de Andreas Galvani. Creo que hay mayor apreciación de la hibridación en la cultura contemporánea y el hecho de juntar distintos medios”, explica Cezar.

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