'Los coleccionistas están más interesados en los colombianos': Ella Fontanals-Cisneros

En su paso por la Feria Internacional de Arte de Bogotá, la coleccionista de arte Ella Fontanals-Cisneros participó en la sección 'Foro' y habló con ARTERIA. 

Laura Guzmán

ARTERIA

periodista3@periodicoarteria.com

Septiembre 20 de 2019

La filántropa y empresaria venezolana de origen cubano visitó la edición 15 de la Feria Internacional de Arte de Bogotá e hizo parte de la sección 'Foro', en donde dialogó con las coleccionistas Tiqui Atencio y Catherine Petitgas sobre el pasado y el futuro del coleccionismo. En entrevista con ARTERIA habló de su mayor pasión y de por qué le interesa donar obras. 

 

-¿Cómo ha cambiado el coleccionismo en Latinoamérica en los últimos diez años?

-Hasta ahora, todos los coleccionistas miraban hacia el norte, hacia Estados Unidos y hacia Europa. Hemos visto un fenómeno: están más interesados en coleccionar a artistas latinoamericanos de otros países. Por ejemplo, los coleccionistas colombianos compraban colombianos y los de brasil, brasileños. Antes no había ese intercambio entre una cultura y otra, y eso ha cambiado. Hay mucho más interés sobre qué está pasando en Colombia, en Chile y en otros países. De eso se trata, de promover que haya ese intercambio. 

 

-¿Cómo saber que una obra se va a vender bien a futuro?

 

-No tengo la bola de cristal (se ríe) para predecirlo. Creo que si compras muy emergente es más complejo, porque unos se van, otros no continúan su carrera, cambian de idea; hay muchas cosas que cambian. Pero, si uno colecciona de mediana trayectoria tienes más oportunidad de ver qué han hecho los artistas, cómo se perfilan dentro de su propia carrera; es un poco más predecible, pero igual es un riesgo. 

 

-¿Qué la motivó a donar parte de su colección a España?

 

-Mi idea siempre ha sido dejar una parte grande de mi colección como legado al público. No es lo mismo donar varias obras de arte a varios museos que después las guardan o tratar de que se mantengan como un conjunto en una sola. Pensé en España porque es el centro cultural en Europa que unifica una cantidad de países latinoamericanos. Además, España es un sitio por excelencia para la cultura, hay muchísimos visitantes, tiene 54 millones de visitantes al año, de los cuales más de 16 millones pasan por Madrid, en su mayoría por motivos culturales.  

 

Se unieron una cantidad de razones para decidir dejar ese legado allá. Llevamos dos años en conversaciones y tratando de llegar a un acuerdo. Desgraciadamente España ha pasado por una situación política muy difícil y no ha habido un gobierno para poder llegar al final. Estamos a la espera, ahora va a haber elecciones nuevas. Y bueno, yo les he dado unos meses más para tomar una decisión final pronto porque ya han pasado muchos años.  

 

Me hubiera gustado hacerle la donación a un país latinoamericano, pero nuestro problema es que tenemos demasiada variedad, es un sube y baja político y económico, y muchas veces se cierran los lugares culturales por falta de dinero. Por eso, escogí un país que me diera cierto tipo de garantías a futuro. 

 

-¿Cuántas obras componen su colección y cuántas ha donado?

 

-La colección tiene cerca de 3.000 piezas. He donado muchas a muchos museos, esporádicamente, al Metropolitan Museum, al Moderno de Boston, al de Houston y a otros que son latinoamericanos. Pero creo que el problema casi siempre de donar muchísima obra a un solo museo es tomar el riesgo de que la guarden y nunca más se vea. Yo más o menos lo que tengo planificado es dar en España 400 obras importantes y después 600 obras más que voy a dar en comodato, porque son obras que pertenecen una parte a la cultura cubana. Yo quisiera donarla, eventualmente, a Cuba. Por miles de cosas que sabemos y que no funcionan en este momento no se ha podido, pero las voy a dar en custodia a España; la idea es que ellos revisen cada 10 años, hasta que Cuba tenga las condiciones para recibirlas. 

 

-¿Cada cuánto compra obras? ¿Tiene un presupuesto determinado?

 

-Eso es un poco difícil. Mira, a veces digo y estos últimos tiempos he dicho: quiero hacer una revisión de la colección y sacar piezas que a lo mejor ya no coinciden tanto con lo que he querido hacer.  Es complicado porque son muchas obras y hay que dedicarle mucho tiempo. ¿Comprar? Siempre, pero en estos últimos tiempos menos, porque estoy mudando el almacén de las obras en Miami para otro sitio y eso requiere parar un poco.  

 

-¿Cómo va con el objetivo de llevar su colección por el mundo?

 

-El año pasado tuvimos exhibiciones en Brasil y Perú, entre otros países. Presté muchas obras a diferentes exhibiciones, una de ellas es la que se hizo sobre geometría en la fundación Cartier. Además, acabo de prestar obras para una muestra en Nueva York. Siempre estoy prestando. 

 

-Usted empezó a coleccionar arte profesionalmente luego de ver una obra de Jesús Rafael Soto... ¿Cómo es esa historia?

 

Yo ya había empezado a coleccionar -pero no era la gran cosa- y en los años 80, para mí fue una sorpresa que un día alguien me dijera 'ah, pero usted es coleccionista' y yo dije 'bueno, puede ser que sí'. Pero fue algo que se dio sin una idea clara, aunque yo ya coleccionaba algunas cosas, me gustaban los maestros latinoamericanos. Pero salté de allí a ver una cosa que para mí fue nueva y diferente: la abstracción en sí misma. Yo estaba buscando una obra de Soto en la Fiac, en París, pero una obra con color y diferente, y una amiga me recomendó otra obra que consistía en pedazos de hierro. Llegué allí: era una cantidad de pedazos de hierro metidos con los otros y no era para nada lo que yo tenia en la cabeza, pero me senté ahí a mirarlo y fue como algo que en mi cabeza hizo clic y dije 'este es el camino'. Entonces empecé por ese camino y dejé atrás y vendí muchas de las obras que eran más figurativas en ese momento, pero Soto no fue la primera que compré, pero fue la que más ha cambiado mi camino dentro del coleccionismo. 

 

-¿Tiene obras de colombianos en su colección?

 

-Muchos. 

 

-¿Qué le atrae del arte colombiano?

 

-Creo que en los últimos años, y lo hemos visto sobre todo con los premios de la Fundación de Arte Cinesneros Fontanals (CIFO), en donde hay un auge increíble en el arte colombiano y hemos premiado a muchos colombianos. fue un descubrimiento -no para mí, porque ya tengo mucho tiempo viniendo a Artbo y comprando-, sino para los mismos curadores que son los que eligen y hacen el proceso de ir a los premios. Hemos tenido años en los que ganan tres colombianos, de 12 escogidos. Debe ser que algo está cambiando dentro de la escena artística acá. 

 

-¿Internacionalmente se sigue viendo el arte latino como algo poco apreciado?

 

-No, eso ha cambiado completamente. Hoy en día está el esfuerzo de mucha gente, de gente como yo y muchos otros coleccionistas. Los museos han visto más interés en el área y ya hay muchos coleccionistas de Estados Unidos con colecciones latinoamericanas. El aspecto de que éramos unos países donde todo iba a ser naive y muñequitos pintados de colores, eso ya pasó. Ya todo el mundo nos ve como gente seria, que produce arte serio y de calidad. 

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