Obituario
Por: Conrado Uribe
El pasado 10 de febrero murió Adolfo Bernal como consecuencia de una complicación cardio-respiratoria. Uno de los artistas antioqueños más importantes e influyentes, Bernal fue de los primeros en formular propuestas de arte participativo en Medellín. Fue cofundador del Museo de Arte Moderno de Medellín, diseñador y docente universitario por más de 18 años.
El artista de los homenajes a Medellín, al Cometa Halley, a los cerros del Valle de Aburrá, a la llegada del nuevo día, al solsticio de verano, recibió un de par de merecidos reconocimientos a su labor durante el 2007. El primero de ellos tuvo lugar en el marco del Encuentro Internacional Medellín 2007/Prácticas Artísticas Contemporáneas (MDE07) cuando fue escogido como artista-eje en la línea curatorial denominada “Habitantes Urbanos”; los otros artistas que tuvieron este reconocimiento, cada uno en un eje diferente, fueron Cildo Meireles, Antoni Muntadas, María Angélica Medina y Antonio Caro. El segundo fue cuando Gloria Posada, curadora para Antioquia del Salón Regional de Artistas Zona Centro Occidental, lo invitó junto con otros artistas destacados del arte local a conformar la muestra “Confluencias”. En este contexto Bernal realizó la pieza “Caballos de Hierro”, acción simbólica y participativa en la que reactivó el tren en el Valle de Aburrá luego de años de suspensión; esta sería su última obra.
En el MDE07 la presencia de Bernal fue muy destacada. Las siglas que identificaron el evento fueron retomadas de la obra “Señal Sonora”, pieza con la que participó en el “Primer Coloquio Latinoamericano de Arte No Objetual” en 1981, que consistió en la emisión de un sonido en clave morse con la sigla MDE -el código con el cual se identifica internacionalmente a Medellín-por el espacio radial de los 1690 kilociclos del A.M. Para el encuentro, además, la obra Señal Sonora se actualizó a través del empleo de la tecnología de la telefonía móvil, lo que convirtió a la pieza en un ring-tone descargable.
Igualmente dos obras suyas fueron propuestas por el equipo curatorial para marcar el inicio y el final del Encuentro. Lo primero se hizo con “Alborada”, una interlocución musical entre dos grupos de percusionistas que se ubicaron en los dos cerros más importantes de Medellín: el Nutibara y el Volador. Tanto la comunicación entre los grupos de intérpretes como la transmisión pública del evento se lograron por medio de la televisión local a las 6 a.m. del 13 de abril. El objetivo era dar un saludo de bienvenida y preparar a los públicos no sólo para el nuevo día sino también para el primer ciclo expositivo del MDE07 que se inauguraba ese día en la tarde.
La despedida del MDE07 se hizo con la obra “The End”, que consistió en el lanzamiento de 100.000 volantes -con esta inscripción- desde una avioneta y sobre tres distintos sectores de la ciudad. ”The End” había sido también ejecutada por primera vez en 1980 como un homenaje al cine. Entre estos dos momentos se hizo una gran muestra retrospectiva de su trabajo, “Señales”, en el Museo de Antioquia, así como otras obras públicas. En las calles de la ciudad se vieron carteles con la palabra MEDELLÍN; un vagón completo del metro se intervino con palabras impresas digitalmente que ocuparon los espacios destinados a la publicidad; las pantallas gigantes ubicadas en los intercambios viales más transitados de la ciudad pasaban a intervalos animaciones gráficas con pares de palabras como AMANTE/CHICAGO. El sentido de muchas de estas piezas está en la inserción de una sutil interrupción (poética) en los procesos de visibilización convencional de la urbe.
Lo sucedido en el 2007 dejó a Bernal como un artista plenamente vigente y, ante todo, permitió que las generaciones más jóvenes de artistas conocieran su trabajo. Además de lo mencionado, Bernal estaba trabajando en una nueva intervención urbana titulada “14 cañonazos”, tenía a su cargo un proyecto curatorial y comenzaría pronto con unos talleres en el Museo de Arte Moderno de Medellín.