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Artes visuales en Venezuela. Su difusión en la actual encrucijada.
El nuevo museo venezolano.
Por: Tatiana Flores. |
En Caracas se ha debatido públicamente durante los últimos dos años la función del museo en el Socialismo del Siglo XXI a través de diversos foros. Estas discusiones han adoptado dos formatos: 1) presentaciones de especialistas que discuten la cultura desde su formación académica y su experiencia práctica y 2) mesas redondas comprendidas por miembros de la comunidad – el pueblo – que desconocen las mecánicas del funcionamiento de los museos pero coinciden en que éstos han sido instituciones excluyentes y elitistas. A lo largo del tiempo, el tono de estas discusiones ha ido cambiando. En los primeros encuentros, los participantes manifestaron su agrado de haber sido convocados a compartir sus opiniones y expresaron cómo querían que los museos los incorporasen (a través de programas didácticos para todas las edades, exposiciones con mayor relevancia para las comunidades, etc.), mientras que en los últimos, se ha puesto en evidencia un tono más cínico. Los integrantes se preguntan cuántas discusiones tienen que haber hasta que se efectúen cambios reales. A pesar de su impaciencia, mantienen un apoyo incondicional por el presidente Hugo Chávez.

La oposición desde hace ya varios años considera los museos en Venezuela como un caso perdido. Críticos como Juan Carlos Palenzuela y Luis Pérez Oramas han ido señalando el deterioro institucional a lo largo del gobierno chavista. Los despidos repentinos y tajantes de directores de museo en el 2001, el vandalismo a las esculturas públicas emblemáticas de Caracas y los robos de obras de las colecciones públicas apuntaban a una actitud desdeñosa hacia las artes plásticas, frecuentemente denunciadas de elitismo. Muestras sin rigurosos criterios curatoriales, la más famosa de ellas la Megaexposición II, han sido acusadas de rebajar el espacio museístico y muchos artistas venezolanos ya no participan de las exposiciones en los museos. Las galerías y nuevas salas expositivas ofrecen espacios alternativos para la contemplación del arte y el conocimiento de las nuevas tendencias pero no logran reemplazar la institución del museo, con sus colecciones permanentes y diversidad de programación.
Los debates en torno a los museos, al igual que otras iniciativas por parte de la administración tales como la restauración de esculturas que habían sido víctimas de vandalismo y la recuperación de espacios urbanos deteriorados durante años señalan un nuevo planteamiento en torno a la cultura y específicamente las artes visuales. El ministerio de cultura apenas fue formado en el 2004 y recientemente redenominado el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, aludiendo al carácter de democracia participativa del gobierno. Por eso, la integración del pueblo en las discusiones del futuro de los museos es fundamental para implementar la agenda socialista del presidente.
Los foros han revelado que existe confusión sobre cómo definir la cultura y una suposición general de que los museos exponen principalmente arte (en Venezuela, de ocho museos nacionales, siete son de arte). Se ha concluido que los museos, cual sea su enfoque, deben representar la producción cultural de las comunidades aledañas, considerar al público como sujetos individuales, activos y críticos, y hacer mayores esfuerzos de integrar una programación didáctica en todos los niveles, evitando el proselitismo. La pregunta acerca de cómo se integrarán las demandas populares a los planes ministeriales está todavía por verse al igual de que si realmente se suscitará una revolución cultural.
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